1. Primero contigo mismo.
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás
2. Manejar la soledad.
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.
3. Sólo se da lo que se tiene.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte
para respetar y aceptarte para aceptar, porque nadie puede dar lo que
no tiene.
4. Paz interior.
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior.
5. Fantasía que genera frustración.
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras
expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.
6. Autonomía.
Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas.
7. Autosuficiencia.
Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando bien convencido seas
capaz de decirle: “No te necesito para ser feliz”.
8. Independencia
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que
manipular ni manejar a los que dices querer.
9. Requerimientos.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, autoestimay la
práctica de una libertad responsable.
10. Autoestima y madurez.
Ámate a ti mismo madura y el día que puedas decirle a esa otra
persona “Sin ti me la paso bien”ese día estarás preparado para vivir
en pareja.
11. Compartir.
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se
hayan unido para compartir su felicidad no para hacerse felices la
una a la otra.
Conclusión:
“Dos personas se aman únicamente cuando son capaces de vivir la una
sin la otra pero deciden vivir juntas”
miércoles, 24 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
Ninniku
Ninniku es la vida de un ser humano que ha abandonado el ego y que esta libre de los obstáculos e impedimentos de sus propios pensamientos y que no esta conciente ni de su despertar ni de su propia práctica. El autocontrol no tiene ningún sentido porque no existe ningún ego. Por eso no se puede querer absolutamente nada – Kodo Sawaki
Las diferentes formas de actividad del Bodhisattva, los seis paramitas, en realidad no pueden ser separados el uno del otro. Mas bien uno conlleva al otro y lo implica a la vez. Por eso el paramita de la paciencia implica también disciplina, generosidad, energia, concentración y sabiduria. De esta manera se puede comprender que la verdadera paciencia no significa ni autocontrol ni tampoco trabajar duro hasta no poder más o resistir lo máximo posible.
Muchos quieren encontrar el despertar por medio del esfuerzo. De esta manera nunca lo conseguirán por que el punto de partida es erróneo. Por lo general esperamos mucho de nuestra vida y nuestro comportamiento acondicionado nos ha enseñado a dejarnos llevar por nuestros impulsos. Nos gusta algo y nos empeñamos a conseguirlo pero tarde o temprano sufriremos un fuerte revés porque las acciones que provienen del impulso provocan reacciones adversas porque son acciones que no provienen de la sabiduría. Esta actitud se parece a la de una persona ciega que intenta de llegar a una meta.
La verdadera paciencia que esta más allá de la dualidad no conoce la expectativa. La acción del Bodhisattva no tiene que ver con el impulso, sino que es una actitud de completa presencia en el aquí y ahora. Al estar completamente presentes no esperamos nada y por lo tanto no queda espacio para ser impacientes. Por ejemplo, al no movernos durante zazen, practicamos la paciencia. Pase lo que pase, no nos movemos y cuando se esta verdaderamente concentrado comprendemos que es necesario dejar hacer a la naturaleza lo que tiene que hacer - sin intervenir.
Al soltar nuestros deseos, nuestras expectativas, nuestros sueños, al soltar incluso el soltar, tenemos la posibilidad de despertar. Despertar hacia la realidad de que lo único que tenemos es este instante y que nuestra vida no acontece ni en el pasado ni en el futuro. Lo que queda es la vida misma y el compartir - solo eso.
La paciencia no significa caer en la pasividad porque se actúa, pero en armonía con cada instante. Al no crear un ego se puede fluir con el mundo y ni la preparación ni la prisa son necesarias. Se hace lo que hay que hacer y se desiste de hacer lo que no hay que hacer, se desiste de provocar la separación. No existe el miedo a nuevas situaciones ni tampoco las sorpresas son posibles, venga lo que venga, sea destructivo, creativo o tentador, cada instante contiene en si todo y es perfecto.
Las diferentes formas de actividad del Bodhisattva, los seis paramitas, en realidad no pueden ser separados el uno del otro. Mas bien uno conlleva al otro y lo implica a la vez. Por eso el paramita de la paciencia implica también disciplina, generosidad, energia, concentración y sabiduria. De esta manera se puede comprender que la verdadera paciencia no significa ni autocontrol ni tampoco trabajar duro hasta no poder más o resistir lo máximo posible.
Muchos quieren encontrar el despertar por medio del esfuerzo. De esta manera nunca lo conseguirán por que el punto de partida es erróneo. Por lo general esperamos mucho de nuestra vida y nuestro comportamiento acondicionado nos ha enseñado a dejarnos llevar por nuestros impulsos. Nos gusta algo y nos empeñamos a conseguirlo pero tarde o temprano sufriremos un fuerte revés porque las acciones que provienen del impulso provocan reacciones adversas porque son acciones que no provienen de la sabiduría. Esta actitud se parece a la de una persona ciega que intenta de llegar a una meta.
La verdadera paciencia que esta más allá de la dualidad no conoce la expectativa. La acción del Bodhisattva no tiene que ver con el impulso, sino que es una actitud de completa presencia en el aquí y ahora. Al estar completamente presentes no esperamos nada y por lo tanto no queda espacio para ser impacientes. Por ejemplo, al no movernos durante zazen, practicamos la paciencia. Pase lo que pase, no nos movemos y cuando se esta verdaderamente concentrado comprendemos que es necesario dejar hacer a la naturaleza lo que tiene que hacer - sin intervenir.
Al soltar nuestros deseos, nuestras expectativas, nuestros sueños, al soltar incluso el soltar, tenemos la posibilidad de despertar. Despertar hacia la realidad de que lo único que tenemos es este instante y que nuestra vida no acontece ni en el pasado ni en el futuro. Lo que queda es la vida misma y el compartir - solo eso.
La paciencia no significa caer en la pasividad porque se actúa, pero en armonía con cada instante. Al no crear un ego se puede fluir con el mundo y ni la preparación ni la prisa son necesarias. Se hace lo que hay que hacer y se desiste de hacer lo que no hay que hacer, se desiste de provocar la separación. No existe el miedo a nuevas situaciones ni tampoco las sorpresas son posibles, venga lo que venga, sea destructivo, creativo o tentador, cada instante contiene en si todo y es perfecto.
Namaste
NAMASTE
Hay, como sabemos, tres elementos en el cultivo del cuerpo: primero, el cuerpo debe estar sano, segundo, tiene que volverse fuerte y, tercero, debe ser eficiente.
Primero veamos la cuestión de la salud. El cuerpo debe permanecer libre de enfermedades, lo cual quiere decir que todos sus órganos deben funcionar sin estorbo ni obstáculo, como el funcionamiento del corazón, la circulación de la sangre, los pulmones en su trabajo de respiración, el aparato digestivo en su trabajo de asimilación y eliminación. Además, si hay cualquier defecto o falta en alguna parte del cuerpo también ésta hay que remediarla, si existe alguna irregularidad o disfunción en la forma o en el movimiento de una extremidad particular, ha de ser rectificada y hay que eliminar la falla y restablecer el funcionamiento normal. Para este fin hay ejercicios especiales terapéuticos útiles. Ninguna receta médica es la última palabra en esta cuestión, porque también se necesita la ayuda del cultor físico. Sin embargo, aun los médicos están prescribiendo ahora ejercicios yóguicos como asanas y pranayama para fines de salud. Una vez que el cuerpo está sano, hay que fortalecerlo y darle adaptabilidad y capacidad. Para este fin podemos recurrir a ejercicios especiales conocidos, como la gimnasia. La tercera etapa de la cultura física consiste en volver al cuerpo capa y eficiente, lo que se puede describir como la utilización de la fuerza y la capacidad corporales, en la que entran en juego la calistenia y los ejercicios de agilidad, con su destreza y belleza de movimientos. Juegos como el futbol y otros entran en esta categoría.
Todo esto lo sabemos bien, pero lo que tengo en mente es algo distinto, algo un poco más profundo. Tiene que ver con otra fase o aspecto de la cultura física. Quiero decir que el cuerpo no sólo debe ser sano, fuerte y eficiente, sino también volverse conciente. Generalmente, las funciones y movimientos de nuestro cuerpo se efectúan sin que nos demos cuenta, como si fuera un instrumento o una máquina. El fin de los ejercicios físicos debería ser convertir al cuerpo en un instrumento conciente por medio de un procedimiento intencional. Tales movimientos corporales concientes no solamente hacen que los objetivos de los movimientos sean fructíferos por sí solos, pero también aseguran los resultados de un modo más perfecto y rápido.
La Madre ha dicho que el movimiento de subir y bajar las escaleras durante nuestro trabajo cotidiano podría servir de buen ejercicio si, en vez de hacerlo inconciente y mecánicamente pudiéramos hacerlo concientemente y con plena concentración. Uno debe saber y sentir que está ejecutando el movimiento, y las piernas también deberán estar concientes de que están realizando ese trabajo. Ejecutado de esta manera, es un buen ejercicio para las piernas.
Ahora bien, hay dos maneras de volverse conciente. Serlo implica volverse conciente de uno mismo. Este uno o sí mismo puede ser el “yo”, o sea que no sólo hay el “yo” que hace el trabajo sino también el sentido de que yo estoy haciendo el trabajo mientras se está haciendo. No importa qué clase de trabajo sea, yo permanezco conciente todo el tiempo de que soy yo quien está haciendo el trabajo; pero el yo o uno mismo que se vuelve conciente también puede ser la conciencia individual del órgano o del miembro en particular que hace el trabajo, también éste se vuelve conciente en el curso del trabajo que está haciendo. Cuando, por ejemplo, corro, no sólo permanezco conciente de que estoy corriendo, sino que todas las partes del cuerpo implicada en ese acto se vuelven concientes de su acción. Esto añade mucho éxito al resultado. De modo que hacer conciente al cuerpo mediante infundir en sus órganos y extremidades del movimiento de la conciencia y de las vibraciones de la luz (lo que un científico describiría como energizar el cuerpo) es el verdadero fin, la verdadera utilidad de la cultura física y los ejercicios.
Pero no nos detengamos aquí; es necesario subir un peldaño más. El cuerpo no sólo debe volverse conciente sino volverse correctamente conciente. Mi conciencia, la que está detrás de todas mis acciones, no es mía, o al menos no es exclusivamente mía. Es una conciencia más profunda, más amplia, más alta. Lo que funciona y se manifiesta por mi conciencia personal es otro tipo de conciencia. Así, nos encontramos en el ámbito de la disciplina espiritual yoga-sadhana, siguiendo el tema de la cultura física.
Debemos darnos cuenta de que el cuerpo puede volverse sano, fuerte y eficiente con permanencia e integridad sólo cuando la conciencia de sí mismo puede ser cambiada por la conciencia correcta. Por la conciencia correcta quiero decir quiero decir una verdadera y armoniosa conciencia. Puede venir, en primer lugar, de las profundidades de nuestro ser más interno e íntimo; ésa es la conciencia del yo interior, del Ser morador interno. En segundo lugar la conciencia correcta puende venir no desde adentro o al menos no principalmente desde ahí, sino del ambiente, de una extensión más amplia, de una extensión universal que se extiende (valga la redundancia) más allá de los límites del ego individual. A esta la llamaremos conciencia ambiental. Por otra parte, la conciencia debida puede venir desde arriba, en la forma de una conciencia más alta. El arriba también tiene muchos niveles o planos. El más elevado es llamado Conciencia Suprema. Se puede añadir un nivel intermedio de la conciencia superior que generalmente llamamos Lo Supramental, o sea una conciencia que es el primer paso en ascenso más allá de la mente.
Éstos son los grados o pasos principales en el ascenso de la conciencia:
la inconciencia
la conciencia
la conciencia activa
la conciencia interior
la conciencia ambiental
la conciencia supramental
la conciencia suprema o trascendental
Éstos corresponden a las siete capas (sapta kosha) de nuestro ser, los siete mundos o los siete océanos. Son las siete lenguas del dios del fuego, Agni, los siete caballos del dios del Sol, Surya. Cualquiera de estos planos de conciencia puede hacerse cargo del ser y de su nudo principal, el ego. El resultado dependerá del fruto de esta unión.
Una función común de toda conciencia verdadera es la de saturar al ser en luz mediante la transmisión de su luz y su pureza, y el resultado es que hasta los elementos materiales más densos del cuerpo son completamente purificados. Para adquirir la salud, que es la primera necesidad esencial del cuerpo, no existe mejor medio ni hay una medicina más efectiva.
De esta manera, entre más ascendemos a las altura y logramos un estado superior de conciencia, más brillante se vuelve la luz en su pureza y blancura. Asimismo, entre más ahondamos hacia dentro también allí se vuelve más y más profunda, íntima y verdadera la conciencia, llena de intensidad y fuerza. Estos dos movimientos, hacia las alturas y hacia las profundidades, con el tiempo llegan a ser simultáneos y volverse uno finalmente. La conciencia así perfeccionada conduce a su vez al perfeccionamiento del cuerpo.
Observemos también otro punto. Este estado de ser conciente no es un mero recuerdo externo, ni tampoco una actividad de la mente discriminatoria ni el tipo de memoria que utilizamos al repetir una lección. Es la base misma de la mente, es una profunda conciencia de uno mismo y un conocimiento. Intentar mantener esta conciencia con la ayuda de la mente lógica no puede servir de nada, sólo entorpecerá la acción.
Generalmente decimos que estamos absortos o concentrados en lo que hacemos, nos olvidamos de nosotros mismos en nuestro trabajo. Únicamente el trabajo que se efectúe con este tipo de concentración puede ser perfecto. Sin embargo, la concentración no implica un estado de inconciencia. Un reloj sigue dando la hora correcta inconcientemente, las plantas y hasta las clases
más bajas del mundo animal funcionan sin conocimiento, inconcientemente, y de una manera perfecta. Sin embargo, la infusión de la conciencia en el ser humano ha ocasionado una distinción entre el “yo” y el trabajo que ese “yo” realiza. Yo quiero hacer mi trabajo concientemente, así que lo veo y lo considero como algo separado de mí, pero es justamente esto lo que causa la imperfección en el trabajo, lo que lo rodea de dudas. Cuando esta conciencia en el trabajo se transforma en la conciencia correcta entonces puedo recuperar la unidad o identidad entre el trabajador y el trabajo; de este modo, en la verdadera conciencia existe una identidad conciente entre el sujeto y el objeto. Volveré a repetir lo que ya he dicho. Cuando corro, mi carrera, la meta de ella y yo, los tres, se unifican en un todo conciente e integral. Estoy conciente no sólo de que estoy corriendo sino también de que yo mismo soy esa carrera y también la meta. Los tres elementos se vuelven uno en un abrazo mutuo. Hay una experiencia y una realización de Brahman, que describe la trinidad Brahman, brahmanda y jivi, o sea la Realidad Suprema y sus obras, el universo manifestado y el ser individual formando una sola unidad, una conciencia unipersonal, como un solo y único hilo formado de tres hebras. Tener un solo objetivo, como una flecha, no quiere decir que la flecha deje de existir y que sólo el blanco existe, no, sino que la flecha y su blanco se han vuelto uno, reunidos y unificados como una conciencia indivisible.
Tuve que introducir todo esto para explicar que volverse concientes no significa volverse concientes mentalmente, sólo con la mente externa. Esto puede servir temporalmente para suplir una carencia, la de la inconciencia, pero no constituye la conciencia verdadera. Para ser verdaderamente conciente uno tiene que ser conciente con la mente interior, y eso implica una unión o unificación que conserva el sentido o noción de la entidad separada, un nuevo tipo de monismo diferenciado.
De todos modos, aunque esta realización parezca lejana para mortales comunes y corrientes como nosotros, todos podemos dar al menos el primer paso, y aun el segundo. Hasta el más pequeño adelanto en este sendero proporciona resultados sorprendentes. De este modo vemos cómo el cultivo del cuerpo puede conducir a la espiritualización del cuerpo.
Hay, como sabemos, tres elementos en el cultivo del cuerpo: primero, el cuerpo debe estar sano, segundo, tiene que volverse fuerte y, tercero, debe ser eficiente.
Primero veamos la cuestión de la salud. El cuerpo debe permanecer libre de enfermedades, lo cual quiere decir que todos sus órganos deben funcionar sin estorbo ni obstáculo, como el funcionamiento del corazón, la circulación de la sangre, los pulmones en su trabajo de respiración, el aparato digestivo en su trabajo de asimilación y eliminación. Además, si hay cualquier defecto o falta en alguna parte del cuerpo también ésta hay que remediarla, si existe alguna irregularidad o disfunción en la forma o en el movimiento de una extremidad particular, ha de ser rectificada y hay que eliminar la falla y restablecer el funcionamiento normal. Para este fin hay ejercicios especiales terapéuticos útiles. Ninguna receta médica es la última palabra en esta cuestión, porque también se necesita la ayuda del cultor físico. Sin embargo, aun los médicos están prescribiendo ahora ejercicios yóguicos como asanas y pranayama para fines de salud. Una vez que el cuerpo está sano, hay que fortalecerlo y darle adaptabilidad y capacidad. Para este fin podemos recurrir a ejercicios especiales conocidos, como la gimnasia. La tercera etapa de la cultura física consiste en volver al cuerpo capa y eficiente, lo que se puede describir como la utilización de la fuerza y la capacidad corporales, en la que entran en juego la calistenia y los ejercicios de agilidad, con su destreza y belleza de movimientos. Juegos como el futbol y otros entran en esta categoría.
Todo esto lo sabemos bien, pero lo que tengo en mente es algo distinto, algo un poco más profundo. Tiene que ver con otra fase o aspecto de la cultura física. Quiero decir que el cuerpo no sólo debe ser sano, fuerte y eficiente, sino también volverse conciente. Generalmente, las funciones y movimientos de nuestro cuerpo se efectúan sin que nos demos cuenta, como si fuera un instrumento o una máquina. El fin de los ejercicios físicos debería ser convertir al cuerpo en un instrumento conciente por medio de un procedimiento intencional. Tales movimientos corporales concientes no solamente hacen que los objetivos de los movimientos sean fructíferos por sí solos, pero también aseguran los resultados de un modo más perfecto y rápido.
La Madre ha dicho que el movimiento de subir y bajar las escaleras durante nuestro trabajo cotidiano podría servir de buen ejercicio si, en vez de hacerlo inconciente y mecánicamente pudiéramos hacerlo concientemente y con plena concentración. Uno debe saber y sentir que está ejecutando el movimiento, y las piernas también deberán estar concientes de que están realizando ese trabajo. Ejecutado de esta manera, es un buen ejercicio para las piernas.
Ahora bien, hay dos maneras de volverse conciente. Serlo implica volverse conciente de uno mismo. Este uno o sí mismo puede ser el “yo”, o sea que no sólo hay el “yo” que hace el trabajo sino también el sentido de que yo estoy haciendo el trabajo mientras se está haciendo. No importa qué clase de trabajo sea, yo permanezco conciente todo el tiempo de que soy yo quien está haciendo el trabajo; pero el yo o uno mismo que se vuelve conciente también puede ser la conciencia individual del órgano o del miembro en particular que hace el trabajo, también éste se vuelve conciente en el curso del trabajo que está haciendo. Cuando, por ejemplo, corro, no sólo permanezco conciente de que estoy corriendo, sino que todas las partes del cuerpo implicada en ese acto se vuelven concientes de su acción. Esto añade mucho éxito al resultado. De modo que hacer conciente al cuerpo mediante infundir en sus órganos y extremidades del movimiento de la conciencia y de las vibraciones de la luz (lo que un científico describiría como energizar el cuerpo) es el verdadero fin, la verdadera utilidad de la cultura física y los ejercicios.
Pero no nos detengamos aquí; es necesario subir un peldaño más. El cuerpo no sólo debe volverse conciente sino volverse correctamente conciente. Mi conciencia, la que está detrás de todas mis acciones, no es mía, o al menos no es exclusivamente mía. Es una conciencia más profunda, más amplia, más alta. Lo que funciona y se manifiesta por mi conciencia personal es otro tipo de conciencia. Así, nos encontramos en el ámbito de la disciplina espiritual yoga-sadhana, siguiendo el tema de la cultura física.
Debemos darnos cuenta de que el cuerpo puede volverse sano, fuerte y eficiente con permanencia e integridad sólo cuando la conciencia de sí mismo puede ser cambiada por la conciencia correcta. Por la conciencia correcta quiero decir quiero decir una verdadera y armoniosa conciencia. Puede venir, en primer lugar, de las profundidades de nuestro ser más interno e íntimo; ésa es la conciencia del yo interior, del Ser morador interno. En segundo lugar la conciencia correcta puende venir no desde adentro o al menos no principalmente desde ahí, sino del ambiente, de una extensión más amplia, de una extensión universal que se extiende (valga la redundancia) más allá de los límites del ego individual. A esta la llamaremos conciencia ambiental. Por otra parte, la conciencia debida puede venir desde arriba, en la forma de una conciencia más alta. El arriba también tiene muchos niveles o planos. El más elevado es llamado Conciencia Suprema. Se puede añadir un nivel intermedio de la conciencia superior que generalmente llamamos Lo Supramental, o sea una conciencia que es el primer paso en ascenso más allá de la mente.
Éstos son los grados o pasos principales en el ascenso de la conciencia:
la inconciencia
la conciencia
la conciencia activa
la conciencia interior
la conciencia ambiental
la conciencia supramental
la conciencia suprema o trascendental
Éstos corresponden a las siete capas (sapta kosha) de nuestro ser, los siete mundos o los siete océanos. Son las siete lenguas del dios del fuego, Agni, los siete caballos del dios del Sol, Surya. Cualquiera de estos planos de conciencia puede hacerse cargo del ser y de su nudo principal, el ego. El resultado dependerá del fruto de esta unión.
Una función común de toda conciencia verdadera es la de saturar al ser en luz mediante la transmisión de su luz y su pureza, y el resultado es que hasta los elementos materiales más densos del cuerpo son completamente purificados. Para adquirir la salud, que es la primera necesidad esencial del cuerpo, no existe mejor medio ni hay una medicina más efectiva.
De esta manera, entre más ascendemos a las altura y logramos un estado superior de conciencia, más brillante se vuelve la luz en su pureza y blancura. Asimismo, entre más ahondamos hacia dentro también allí se vuelve más y más profunda, íntima y verdadera la conciencia, llena de intensidad y fuerza. Estos dos movimientos, hacia las alturas y hacia las profundidades, con el tiempo llegan a ser simultáneos y volverse uno finalmente. La conciencia así perfeccionada conduce a su vez al perfeccionamiento del cuerpo.
Observemos también otro punto. Este estado de ser conciente no es un mero recuerdo externo, ni tampoco una actividad de la mente discriminatoria ni el tipo de memoria que utilizamos al repetir una lección. Es la base misma de la mente, es una profunda conciencia de uno mismo y un conocimiento. Intentar mantener esta conciencia con la ayuda de la mente lógica no puede servir de nada, sólo entorpecerá la acción.
Generalmente decimos que estamos absortos o concentrados en lo que hacemos, nos olvidamos de nosotros mismos en nuestro trabajo. Únicamente el trabajo que se efectúe con este tipo de concentración puede ser perfecto. Sin embargo, la concentración no implica un estado de inconciencia. Un reloj sigue dando la hora correcta inconcientemente, las plantas y hasta las clases
más bajas del mundo animal funcionan sin conocimiento, inconcientemente, y de una manera perfecta. Sin embargo, la infusión de la conciencia en el ser humano ha ocasionado una distinción entre el “yo” y el trabajo que ese “yo” realiza. Yo quiero hacer mi trabajo concientemente, así que lo veo y lo considero como algo separado de mí, pero es justamente esto lo que causa la imperfección en el trabajo, lo que lo rodea de dudas. Cuando esta conciencia en el trabajo se transforma en la conciencia correcta entonces puedo recuperar la unidad o identidad entre el trabajador y el trabajo; de este modo, en la verdadera conciencia existe una identidad conciente entre el sujeto y el objeto. Volveré a repetir lo que ya he dicho. Cuando corro, mi carrera, la meta de ella y yo, los tres, se unifican en un todo conciente e integral. Estoy conciente no sólo de que estoy corriendo sino también de que yo mismo soy esa carrera y también la meta. Los tres elementos se vuelven uno en un abrazo mutuo. Hay una experiencia y una realización de Brahman, que describe la trinidad Brahman, brahmanda y jivi, o sea la Realidad Suprema y sus obras, el universo manifestado y el ser individual formando una sola unidad, una conciencia unipersonal, como un solo y único hilo formado de tres hebras. Tener un solo objetivo, como una flecha, no quiere decir que la flecha deje de existir y que sólo el blanco existe, no, sino que la flecha y su blanco se han vuelto uno, reunidos y unificados como una conciencia indivisible.
Tuve que introducir todo esto para explicar que volverse concientes no significa volverse concientes mentalmente, sólo con la mente externa. Esto puede servir temporalmente para suplir una carencia, la de la inconciencia, pero no constituye la conciencia verdadera. Para ser verdaderamente conciente uno tiene que ser conciente con la mente interior, y eso implica una unión o unificación que conserva el sentido o noción de la entidad separada, un nuevo tipo de monismo diferenciado.
De todos modos, aunque esta realización parezca lejana para mortales comunes y corrientes como nosotros, todos podemos dar al menos el primer paso, y aun el segundo. Hasta el más pequeño adelanto en este sendero proporciona resultados sorprendentes. De este modo vemos cómo el cultivo del cuerpo puede conducir a la espiritualización del cuerpo.
EL CHACRA DEL TIMO
EL CHACRA DEL TIMO
Los tiempos en los que se encuentran son muy profundos y emocionantes. Se están convirtiendo en una nueva creación al reconocer los niveles del ser multidimensional.
El sistema de chacras y los cuerpos más sutiles de cada individuo, incluyendo a la Tierra, fueron algunas de las áreas más afectadas. La Tierra también tiene un sistema de chacras y campo electromagnético; incluyendo un aura. De esta forma la humanidad tiene una relación simbiótica con la Tierra. El cuerpo físico fue creado de Sus elementos. En segundo lugar, Ella también tiene un cuerpo emocional, uno mental y uno espiritual . Mientras la Tierra pasa a través de su trabajo de parto, el ser humano, también están sintiendo la tensión y transición dentro de sus propios cuerpos. Cada vez que la Tierra experimenta un cambio geofísico, especialmente si es de la magnitud de un cataclismo, sus meridianos son afectados en algún área del chacra correspondiente mientras ella se abre para recibir la nueva energía de mayor vibración. Lo que ocurre es que en la humanidad, automáticamente , se abre el chacra correspondiente para recibir la misma frecuencia de energía y luz. Durante estas transiciones de la Tierra, nosotros emitimos energía instantáneamente desde nuestros chacras correspondientes para extender y ayudar a la Tierra a hacer los cambios necesarios. Las personas que son psíquicamente sensibles, podrán detectar algunos días antes de que ocurra este intercambio de energías en alguno de sus chacras. Por su sensibilidad, amor, y compasión, se da un intercambio de energía y una relación muy íntima entre el ser humano y el planeta. Esta es una de las muchas facetas de una relación simbiótica.
El cuerpo emocional está siendo afinado vibracionalmente para recibir el nuevo sistema de doce chacras . Los cuerpos mentales y emocionales están abriendo el espacio para el nacimiento de los conceptos de mayor dimensión y sentimientos que ayudarán a estabilizar aún más la realidad física de una cuarta dimensión para la Tierra. . A su vez, esto permitirá a aquellos quienes están listos, explorar nuevos reinos de consciencia en formas que nunca antes se habia experimentado en el cuerpo humano. Una de las formas para ayudarnos en el despertar es un nuevo chacra con el cual trabajar: el chacra del Timo. Algunos a niveles internos son conscientes de este chacra del Timo. Ya que aquellos que practican el arte de la sanación, han sentido esta bolsa de energía nueva entre los chacras del corazón y de la garganta. Para aquellos que no conocen esta información, quiero explicar, brevemente, la función del Chacra del Timo.
En estos días, el chacra del timo juega un gran papel no sólo en la asimilación de las nuevas energías sino que servirá de gran ayuda en los grandes saltos de consciencia que están a punto de dar. Servirá como un puente de integración entre el corazón y la garganta. En el presente, hay muchos que están luchando para integrar los chacras inferiores con los chacras superiores. Y normalmente esta lucha comienza cuando se encuentran con un bloqueo en la sección media alrededor del chacra del corazón. En un gran porcentaje de la humanidad, el chacra del corazón ha sido cerrado por mucho tiempo por traumas emocionales.
Sí, el chacra del timo es el punto intermedio entre los chacras superiores e inferiores, y ayudará a facilitar el anclaje del nuevo sistema de doce chacras. El aumento de energía penetrando el chacra del timo ayudará a la colocación de esta nueva energía del nuevo sistema de doce chacras dentro de los cuerpos inferiores como en los cuerpos superiores.
Esta energía de mayor vibración llega hasta el sistema de chacras a través de su Presencia YO SOY entrando por los chacras superiores y se dispersa a través del cuerpo en los chacras principales. Después, esta energía viaja a los nadís dentro de cada uno de estos vórtices de energía. La energía continúa a través de los canales energéticos del sistema nervioso que se asocian con la espina dorsal, donde los siete chacras principales están localizados etéricamente. Los cuerpos contienen casi cuatrocientos chacras. Conforme la energía continúa viajando a través de los nadís al sistema nervioso, ésta se dispersa entonces dentro del sistema endocrino. Desde allí viaja al torrente sanguíneo, las células, electrones y átomos. Básicamente, no hay razón por la cual cada una de las células dentro del cuerpo no esté irradiando luz y energía de mayor frecuencia. La razón por la cual no se hace es porque existen capas de cuestiones emocionales almacenadas en los diferentes cuerpos inferiores que bloquean e impiden el flujo de fuerza vital y Luz .
Otra función del Chacra del Timo, además de habilitar la comunicación verbal y amorosa, es la de ayudar en la consciencia de la guía interna que está creciendo cada vez con mayor fuerza dentro .
La activación del chacra del timo producirá también, para muchos la experiencia del Kundalini. Se recibirá un mayor entendimiento de la energía de “la madre”, al encender el fuego de la serpiente en la base del chacra raíz. Se entenderá mejor la energía del principio del Kundalini cuando se empieze a experimentar más de las iniciaciones de la kundalini. La elevación de la energía de la de la kundalini desde los chacras inferiores a los chacras superiores, ayudará a acelerar el proceso.
Hay ciertas reacciones físicas como resultado de la integración del chacra del timo. Algunos de estos síntomas pueden ser:
a) Tensión alrededor del pecho o área del corazón
b) Tensión alrededor de los hombros y parte trasera del cuello
c) Sensaciones de energía que fluye en la espina dorsal, principalmente entre el corazón y la garganta.
d) Palpitaciones irregulares del corazón
e) Aclaramiento del chacra de la garganta desarrollando infecciones de garganta y tos
f) Contracción del diafragma ocasionando respiraciones cortas.
Si se ha estado experimentando alguno de estos síntomas, es muy probable que se está llevando a cabo la integración del chacra del timo, solo que si llegan a preocuparse mucho de estos síntomas, por favor busquen a su médico. Debo añadir, que la mayoría de aquellos que practican la medicina tradicional no encontrarán causa lógica o cura, o diagnosticaran mal sus síntomas. .. es un despejar de viejas memorias y récords kármicos a nivel celular.
RISOTERAPIA

Entrevista a la risoterapeuta Katy Garcia
Katy García es risoterapeuta especializada en psicología. Lleva muchos años haciendo reir a sus pacientes, a gente que necesita utilizar una de las armas más poderosas que tenemos los seres humanos para alcanzar la felicidad: la risa…
¿Por qué es importante reír?
Porque es lo que nos hace humanos. Empezamos ya a sonreír en el útero materno ¡a las 26 semanas de gestación!, en una expresión de absoluta ausencia de estrés.
Sin embargo, nacemos llorando.
Sí, y parimos con dolor: ¿no significará que algo hacemos mal? El bebé nota la angustia de su madre, y eso le estresa. ¡Por eso intento promover ahora el parto con risa!
Felizmente, luego los niños sí ríen.
Sí: un niño se ríe unas 300 veces al día. ¿Y un adulto? Pues apenas tres.
Y eso con suerte… ¿Qué nos ha pasado?
Que, absurdamente, nos sometemos a una educación que penaliza la alegría, fomenta la seriedad y… a los 40 años, ¡infarto!
No exagere…
La risa siempre se ha reprimido, pues es más fácil someter a una persona triste que a una persona que ríe. Y que, por tanto, está alegre, feliz y sana: ¡hoy tenemos pruebas de que matar la risa es matar la salud!
¿Qué pruebas?
Tres horas después de haber reído a gusto, todos tus registros vitales mejoran: desciende el colesterol, aumenta la oxigenación de la sangre y del cerebro, se limpian mucosas, se masajean cien músculos internos…
¡Cien!
Sí, sí. Hay quien después de unas buenas carcajadas siente agujetas: ¡señal de que llevaba demasiado tiempo sin gozar del beneficio de la risa! Pero aún hay más: la risa libera una cascada de endorfinas importantísimas.
¿Como cuáles?
Sobre todo, la dopamina y la serotonina: la dopamina inhibe el dolor, y la serotonina infunde alegría y vitalidad. ¡En análisis a suicidas se ha visto que estaban sin serotonina!
Contra depresión, ¿risa?
Sí. Hay que volver a reír, hay que deseducarse de la seriedad que nos han enseñado.
No será fácil: no hay muchos motivos de risa…, y menos si uno está deprimido.
No pases la vida esperando a que algo o alguien te dé motivos para reír. Tienes la risa dentro: llámala. Hazlo. ¡Ya! Mañana por la mañana, colócate ante el espejo, dedícate unas muecas bien grotescas… ¡y ríete de ti!
Mi mujer se extrañará…
¡También a ella le irá bien reírse: rejuvenecerá y se pondrá más guapa!
¿Y no le saldrán más arrugas por reír?
Al contrario: ¡la risa relaja la tensión y tersa la piel! Si las mujeres no ríen, todo se les caerá. Conviene saber que diez minutos de buena risa ¡equivale a una hora de masajes!
Total, que nos riamos ante el espejo…
¡Atrévete! Al principio quizá lo hagas de mala gana, quizá te cueste reír por reír…, ¡pero ríe! La risa llama a la risa, y cada día será más fácil. Y, entonces, todo mejorará.
¿Todo?
Recuerdo a una persona que vino a una de mis sesiones de risa: despotricaba de sus compañeros de trabajo y del público al que atendía, por ser intratables y quejosas… Tras muy pocas sesiones, empezó a decirme que la gente era ya más simpática y agradable…
¿Qué había pasado?
Que el raro y el quejoso era él y, al cambiar él, ¡el trato que recibía de los demás cambió! Empieza por ti mismo: está más alegre, regala sonrisas, ¡y todo alrededor mejorará!
¿Cuántas veces al día debería reírme?
Empieza por tres: mañana, tarde y noche. Como una pastilla, como una medicina. ¡No la hay mejor! ¡Se ha demostrado que la risa refuerza todo el sistema inmunológico!
¿Sí? ¿Y cómo anda usted de salud?
Hace años que no tengo una gripe, ni un resfriado, ni un dolor de cabeza. Tengo una energía… Reír fomenta la alegría, y la alegría te dispara la energía. ¿Quieres otro truquito?
¡Por favor!
Por la mañana, canturrea. Tararea algo.
¿Alguna cancioncilla?–
Sin letra. Es igual: ve cantando… “
Tirora-ro, li-ro-lai-lo, niano, na-no-na”…
No me haga reír, ja, ja…
Sí, sí, que eso da fuerza: despierta la energía y la sube por todo el cuerpo. Lo sabían los antiguos remeros, los esclavos, los soldados… Y si lo haces por lacalle, mejor aún.
¡Me tomarán por un loco!
¡Pues qué risa! A veces pienso: ¿y si estuviese penalizado ir serio por la calle? A veces,yo le he dicho a alguien en el paseo de Gràcia que su cara triste me incomoda…
Y la habrán mandado a la porra, claro.
Alguna vez sí, ja, ja… Otras, se han reído.
¿Quién debió de inventar la risoterapia?
Los chinos tenían ya templos de la risa: se juntaban muchos dentro y reían juntos. ¡Eso les infundía muchísima energía! Modernamente, los doctores Cataria y Pat Adams han aplicado la risa en hospitales y calles…
¿Y qué dice hoy la medicina oficial?
Se interesa, pero aún muy poco. Ojalá un día la Seguridad Social integre esto: ¡ahorraríamos miles de millones en medicamentos!
¿Se recetan innecesariamente, cree usted?
Yo tuve en un grupo a una señora a la que el psiquiatra le daba 17 pastillas al día. A la tercera sesión de risoterapia, ella se sentía tan bien ¡que quería dejar todas las pastillas!
¿Qué dijo el psiquiatra?
Intrigado, se presentó aquí de incógnito, a participar: era muy cerebral, demasiado mental, y le costó reír… ¡Es que la alegría hay que trabajarla! ¿Cómo vas a ayudar eficazmente a un depresivo si tú no vives alegre?
Prometo reír más.
Sabía decisión. Cada día que ríes, sumas un día a tu vida; cada día que no ríes, lo restas. Si ríes, vives; si no…, sólo sobrevives. ¡Un día no reído es un día no vivido!
domingo, 7 de marzo de 2010
El hinduismo

La religión hindú pretende que los creyentes se liberen de las ataduras terrenales a fin de que les sea posible apreciar los valores supremos: la Bondad, la Verdad y lo Eterno.
La palabra "hindú", que hace referencia al río Indo, es un término de origen moderno que sólo empezó a utilizarse hacia 1800 como referencia a una tradición religiosa desarrollada durante varios miles de años y entrelazada con la historia y el sistema social de la India.
La religión hindú no remonta sus orígenes a un determinado fundador, no tiene profetas ni un sistema de doctrinas establecido canónicamente, ni siquiera una estructura institucional determinada, sino que, abarcando creencias y prácticas religiosas diversas, se limita a poner el énfasis en el recto modo de vivir de la persona.
Las diversas tradiciones de la religión hindú están unidas por rasgos comunes, basados en la creencia fundamental en la reencarnación (o nueva identidad) marcada por las acciones, buenas o malas, de una vida anterior.
Una mística milenaria
El hinduismo, una de las grandes religiones de la historia de la humanidad y una de las que han pervivido, procede de una tradición antiquísima, milenaria. Su misticismo constituye todavía hoy una llamada al espíritu.
En un momento difícil de precisar, pero con toda seguridad anterior a 1200 a.C., unas tribus indoeuropeas se asentaron en el Punjab. Su modo de vida era nómada, pero conocían la escritura y nos legaron un documento religioso arcaico: el Rig-Veda, una colección de himnos que probablemente se cantaban en los antiguos rituales.
Muchos de los himnos del Rig-Veda están dirigidos al dios del fuego, Agni, fuego que se refiere tanto al físico como al sagrado -el del hogar-, e incluso al fuego de la combustión digestiva, lo cual anticipa la idea común a varias religiones de un dios personal en el interior de cada ser humano.
En los rituales védicos también era importante Soma, divinización de la bebida sagrada que probablemente se destilaba a partir de setas alucinógenas. Completa la trilogía de dioses védicos principales Indra, dios fálico de la lluvia y la fertilidad, campeón y rey de los dioses. En el hinduismo posterior, estos tres dioses cederán el protagonismo a Visnú y Siva.
El "Rig-Veda" y los "Upanishad": primeros textos indoeuropeos
El contenido del Rig-Veda es esencialmente litúrgico, aunque también presenta referencias al destino del ser humano y a aspectos cosmogónicos y mitológicos. En el siglo X, estos dos últimos temas se concentraron en las Brahmanas, texto en el que cada paso de los ritos védicos está justificado con algún argumento mitológico que narra las aventuras de los dioses y los demonios de la mitología hindú.
El elemento místico reaparece entre el 800 y el 600 a.C. en los Upanishad que, surgiendo de la tradición védica, se centran en conceptos filosóficos: la unidad del alma y la divinidad, la transmigración y la estructura del cosmos explicado como las partes de un animal desmembrado durante una ceremonia.
Dos aspectos importantes en el contenido de los Upanishad y, por tanto, de las prácticas religiosas de aquella época fueron el yoga y el ayuno. Ambas técnicas eran probablemente un intento de alcanzar el éxtasis por métodos distintos de los que usaba la religión védica arcaica. Como sabemos, el éxtasis védico se lograba ingiriendo el soma o bebida sagrada; el yoga, el control de la respiración y el ayuno eran técnicas equivalentes.
El período védico finalizó aproximadamente en el 600 a.C.
El período épico de la cultura hindú (300 a.C.-300 d.C.)
En la religión hindú existen tradiciones grandes y pequeñas aportadas tanto por la población indoaria como por los pueblos del sustrato precedente. Así mismo, se ha de distinguir entre la labor religiosa de los sacerdotes védicos e hindúes y la influencia del folclore de la zona. La primera, como hemos visto en la cultura védica, proporciona los textos más claramente místicos y la segunda, una visión más popular del mito, que será recogida en las dos grandes epopeyas de la India: el Ramayana y el Mahabharata.
El Ramayana fue redactado y completado en una época en la que la cultura hindú sufrió grandes cambios: su carácter palaciego puede provenir de la época en que se produjo el crecimiento de las grandes y complejas urbes indias. Su autor fue Valmiki y lo escribió en sánscrito, pero la epopeya que narra (el secuestro de la princesa Sita por el demonio Ravana y su posterior rescate por el rey Rama y el mono Hanuman) ha visto muchas traducciones posteriores, desde la tamil hasta la hindi, y otras muchas en las lenguas del Sudeste Asiático. Su contenido religioso es evidente, pues Rama pasa de ser un hombre a convertirse en encarnación del dios Visnú. El mono Hanuman no deja de ser una especie de dios menor, muy popular entre las clases humildes de la India.
El Mahabharata es un texto mucho más largo y variado y difícil de fechar. Se fue completando en varias reelaboraciones entre el 200 a.C y el 200 d.C. Además de la historia de la rivalidad entre las familias Kaurava y Pandava, incluye muchos temas: míticos, cuentos populares, discursos filosóficos, discursos de pensamiento social y versos de albanza a los dioses Visnú y Siva. Todo ello perfectamente integrado en la trama.
Más adelante hablaremos extensamente de ellos. Ahora, nombremos otros frutos de este texto, el más rico de la cultura hindú antigua, entre ellos: pasajes claramente filosóficos, como el célebre Bhagavad Gita o los Vedanta; tratados de pensamiento social, como los Dharmash Astras, cuyo contenido es esencialmente de ética social; y por último, himnos de alabanza, los bhakti, de origen tamil, que consisten básicamente en la cita de los mil nombres y epítetos de Dios. En ellos es claramente perceptible la influencia popular en la intelectualidad remota de lengua sánscrita.
Otro libro esencial para entender la cultura hindú son los Puranas, un conjunto de mitos y cuentos populares escritos en sánscrito que incluyen a los dioses de la tradición védica y la posterior, y en los que se reivindican los rasgos de lo femenino en la cultura hindú.
Todos estos libros constituyen el paradigma y la culminación del hinduismo: una síntesis entre la tradición sánscrita de los sacerdotes arios y las costumbres populares indias con su mundo de brahmanes, tigres, mitos e historias maravillosas.
Las creencias hindúes
Brahma: El objetivo principal de las reencarnaciones es conseguir la purificación a lo largo de las sucesivas vidas. La purificación permite al hombre liberarse del ciclo y formar parte de la realidad última eterna: el Brahma, que a su vez es el origen de toda la creación.
Karma: Cuando muere una persona, su alma renace en otro cuerpo, sea éste humano o animal. La forma y condición particular, placentera o no, de renacimiento es el resultado del karma, ley por la cual las consecuencias de las acciones dentro de una vida se tienen en cuenta para la siguiente, e influyen en el carácter de quien ha sido reencarnado.
Moksha: El proceso de reencarnación finaliza cuando el hindú alcanza la meta espiritual última, el moksha, que es la liberación definitiva del ciclo samsara, la liberación de todas las ataduras terrenales y el retorno al descanso eterno de la divinidad.
Samsara: Proceso de nacimiento y renacimiento que se repite vida tras vida en las sucesivas reencarnaciones. Supone un ciclo de vida ininterrumpido: nacimiento-muerte-renacimiento.
Los cuatro objetivos de la vida
El hinduismo tradicional afirma que deben alcanzarse cuatro objetivos en la vida:
1. Dharma: el cumplimiento de los deberes impuestos a cada uno en función de su situación en la vida; se consigue a través de la amabilidad, la verdad, la ayuda a los vecinos, el amor a la humanidad y el sacrificio por el pueblo.
2. Artha: la consecución de la prosperidad material y la búsqueda de la legitimación del éxito.
3. Kama: el disfrute del placer legítimo.
4. Moksha: liberación definitiva de las ataduras de este mundo.
La religión védica
En el período védico, hacia el año 1500 antes de nuestra era, el valle del Indo fue invadido por tribus arias procedentes de Asia central. La invasión, con el tiempo, produjo la fusión de elementos culturales foráneos con los autóctonos.
Seiscientos años más tarde, la tradición oral, compuesta ya por todos aquellos elementos, dio paso a la tradición escrita, y las creencias religiosas se recogieron en textos sagrados que hoy conocemos como los Cuatro Vedas.
La religión védica está basada en sacrificios rituales de animales a distintos dioses, y en particular a Indra y Agni, que tienen mucho en común con los antiguos dioses griegos, que también representan elementos de la naturaleza.
Los sacrificios son realizados por los brahmanes, funcionarios del culto especialmente entrenados para este menester. Los cantos sagrados que acompañan a los sacrificios fijan las bases de los mantras, como un camino que comunica el cielo con la Tierra.
La cosmogonía hindú
En el sur de Asia, el primitivo panteón védico de 33 devas dio paso al trimurti (trío sagrado), compuesto por Brahma, Visnú y Siva, al que posteriormente se incorporaron otras divinidades.
Brahma, cuya figura a veces se asocia a la de Prajapati, es considerado el creador. De su cuerpo surgió una joven de la cual se enamoró y con quien tuvo un hijo, Manu, el primer hombre. Esta divinidad suele ser representada con mil caras, recordando cómo, prendado de su hija amante, la seguía con su mirada. La duración del universo se cuenta según la duración de la vida de Brahma, cada día de su existencia equivale a un año de la de los hombres; en este período, el dios crea el universo durante el día y lo desintegra por la noche. Con el tiempo, su prestigio cedió ante el de Visnú y Siva.
Uno de los calificativos de Visnú es "el de los grandes pasos", pues su tres célebres zancadas convirtieron el universo en un lugar habitable para los dioses y los hombres. Amigo y aliado de Indra, ayuda a este dios en su lucha contra la serpiente Vritra. Está casado con Shri, una bellísima deidad asociada a la fertilidad y considerada paradigma de la lealtad de la esposa hindú (complaciente, fiel y sumisa a su marido).
Siva está revestido de características contradictorias. Por un lado, se le considera un dios malévolo, vengador y causante de todo tipo de desastres, mientras que por otro aparece vinculado al ascetismo (suele representarse meditando en el monte Kailasa). Así, entre sus atributos, además de un terrorífico collar de calaveras, cuenta con el tercer ojo de la iluminación. Seductor empedernido, se le relaciona con lo erótico, por eso se le rinde culto en forma de linga o falo sagrado. En ocasiones se le venera como "el señor de la danza", y entonces tiene cuatro brazos y su figura aparece rodeada por un círculo en llamas.
La deidad más popular entre los poetas del Rigveda es Indra. Dios guerrero, domina la región intermedia (la atmósfera) y es el señor de todo lo húmedo. Aunque sus calificativos hacen referencia a la fuerza que posee ("el que empuña el rayo", "el señor poderoso", "el de los mil ojos", su gran afición al soma contribuye, sin duda, a su imbatibilidad. Tras reemplazar a su antecesor Varuna, se erigió en jefe de los dioses, a los que capitanea en su lucha contra las divinidades maléficas (asuras). Su combate más famoso es el que mantuvo con la serpiente Vritra ("la que no tiene hombros": el maléfico reptil tenía encerradas las aguas hasta que la poderosa deidad, tras derrotarlo, las liberó abriendo canales en las montañas y formando los ríos. El triunfo de Indra representa la victoria de la vida contra la esterilidad (estancamiento) y la muerte. Durante el período clásico se convirtió en dios de la lluvia. En los Puranas aparece como pecador. Su carácter belicista y el hecho de haber seducido a la esposa de un sabio hacen que pierda brillo.
Menos popular que Indra, Varuna fue considerado durante un tiempo el dios supremo por excelencia, creador del mundo y regidor de los dioses y los hombres. Tiene el poder de atar a los seres humanos, por eso suele representársele con una cuerda en la mano. El Rigveda dice de él que "estiró la tierra para que sirviese de alfombra al sol" y puso "leche en las vacas, inteligencia en los corazones, el sol en el cielo...". Es omnipresente e infalible: quien se resiste a la ley es responsable ante Varuna y el culpable sólo es absuelto tras llevar a cabo los sacrificios que el propio dios ha establecido. Como muchas otras divinidades, está relacionado con un animal: la serpiente Ahi, que se identifica con el Sol. El astro rey, al alba, se libera de la noche de la misma manera que Ahi se libera de su piel.
El dios Agni representa el fuego y se encuentra en la madera, el agua y las plantas. Nace en el cielo y desciende a la tierra en forma de relámpago; esta conexión le convierte en mensajero entre los dos mundos (a él se le dirigen las ofrendas para que lleguen a los dioses). Eternamente joven, pues renace con cada fuego que se enciende, en el Rigveda se afirma que "jamás envejece". Es dios del sacrificio y a la vez sacerdote, por eso se le invoca constantemente (ahuyenta los demonios y protege de las enfermedades y hechicerías).
El panteón védico está dominado por los dioses. Las pocas diosas de que se tienen noticia desarrollan un papel oscuro. Por ejemplo, bajo el nombre de Devi (la diosa) o de Mahadevi (la Gran Diosa) se agrupan diversas divinidades femeninas del panteón hindú clásico. Una de las más diferenciadas es Aditi ("la no ligada", o sea, la libre). Se la identifica con la tierra y representa la anchura, la libertad, lo que hace pensar que tal vez se trate de una antigua Diosa Madre.
Pavarti (también llamada Uma) es la paciente esposa de Siva. No se deja desanimar por la conducta y costumbres groseras del dios. Con una encomiable tenacidad, logra domesticar a su misantrópico cónyuge.
Durga, en cambio, es una diosa guerrera (inalcanzable para sus pretendientes e invencible en combate). Armada con arcos, espadas y tridentes, lucha contra los demonios que amenazan con desestabilizar el universo. Se la representa con ocho brazos. Kali, que brota de la frente de Durga cuando ésta se enoja, es aún más peligrosa. Calificada como "la oscura", contribuye a la aniquilación de los demonios, pero en ocasiones, cegada por la sangre, destruye la tierra y siembra el pánico entre los hombres. Tiene la apariencia de una bruja demacrada y suele representarse adornada con un collar de calaveras o cabezas cortadas. Los sacrificios de animales forman parte de su culto y son espectaculares: en su templo se sacrifican cabras a diario y, en épocas pasadas, se le ofrecían víctimas humanas.
La diosa Mariyamman también es terrible. Perteneciente a la casta de los brahmanes (sacerdotes), se casó con un intocable que se vistió como uno de su clase; encolerizada por el engaño, tiene por costumbre castigar a los intocables y reducirlos a cenizas. Otras diosas menos conocidas son Usas (diosa de la aurora), Ratri (de la noche), Sitala (de la viruela y afecciones de la piel) y Shashti (del parto). A muchas se les ofrecen en sacrificio búfalos en memoria de Mahisha, un demonio búfalo que mató Durga.
Cosmología hindú
En el hinduismo, el culto a las imágenes es un elemento esencial tanto en el hogar como en los templos. El templo es erigido como el hogar de la imagen del dios y "guarda" su presencia. De acuerdo con la estructura del universo, la imagen se sitúa en el punto más alto, en el eje del mundo. El poder sagrado del universo es plasmado de distintas formas mediante diagramas cósmicos, llamados yantras o mandalas, y también es recopilado en los cantos sagrados -cuyo sonido evoca la energía y el orden- llamados mantras.
La cosmología hindú contempla el universo como un círculo (mandala) dividido en zonas. Se trata de una ordenación concéntrica con un cuadrado, divido a su vez en cuadrados más pequeños alrededor de la divinidad suprema. El mandala une el mundo de los dioses con el templo, que se basa en la misma estructura geométrica.
Los diagramas, llamados yantras, están a su vez basados en el mandala y se refieren a las diversas deidades y prácticas religiosas.
El yantra más complejo en imágenes, color y diseño es conocido como Shri Yantra, y expresa los poderes e influencias de Shakti, la Diosa Madre.
Algunos datos sobre las religiones de la India
Hinduismo
Origen: A partir del brahmanismo, en el siglo IX
Distribución geográfica: India, Pakistán, Bangladesh, Bután, Malasia y Reino Unido (migración)
Situación actual: Religión oficial de la India
Jainismo
Origen: Fundada por Nataputta en el siglo VI a.C.
Distribución geográfica: Maharashtra y Rajastán (oeste de la India)
Situación actual: 3 millones de seguidores en la India
Zoroastrismo
Origen: A partir del mazdeísmo de Zoroastro, en el siglo VII a.C.
Distribución geográfica: De Persia pasó a la India en un flujo migratorio de los parsis
Situación actual: Practicado por cien mil parsis al oeste de la India.
Islam
Origen: Fundado por Mahoma I en el siglo VI
Distribución geográfica: 800 millones de fieles en Oriente Medio, Pakistán, Indonesia, Singapur, India, Afganistán, etc.
Situación actual: Se mantiene en las zonas citadas, tanto en la opción sunita como la shiíta
Sijismo
Origen: Fundada por Nanak en el siglo XVI
Distribución geográfica: 12 millones de seguidores en el Punjab; 4 millones en otras zonas
Situación actual: Activo en el Punjab, donde reivindica independencia político-religiosa
La trinidad hindú

Una constelación de símbolos
La idea de Dios está contenida en la palabra "brahman", que significa el origen y la causa de toda existencia. Dios se muestra de distintas formas y es adorado representado en diferentes dioses.
Por encima de todas las deidades se encuentran tres dioses masculinos, que constituyen el máximo exponente del ciclo continuo de la vida formado por la creación, la preservación y la destrucción.
Brahma, el creador
Es el señor de toda la creación. Está por encima de la adoración humana y tiene dedicados muy pocos templos. Se le representa con cuatro caras orientadas hacia las cuatro direcciones del espacio, porque es el creador del universo. Originariamente tenía cinco rostros, pero Siva destruyó el quinto porque Brahma le ofendió. En sus ocho manos sujeta los Cuatro Vedas, que representan el conocimiento; un collar con forma de rosario, que significa el tiempo; un recipiente con agua, que simboliza la fertilidad, y un instrumento para los sacrificios, ya que el mundo fue creado mediante el sacrificio.
Brahma aparece sentado sobre una flor de loto que simboliza la creación y un cisne o un ganso, que son su vehículo y representan la sabiduría.
Visnú, el preservador
Es el dios encargado de preservar la vida y a todos los seres vivos. Es el responsable del destino de los hombres. Se le representa bajo diez encarnaciones distintas -llamadas avatara-, de las cuales las dos más representativas son las de Krishna y Rama, y se le asocia con el amor altruista (lo cual induce a pensar que su culto podría derivar de otro destinado a un antiguo héroe erótico).
Con una mano sujeta un disco solar o una maza dorada, que representa los elementos de la fuerza de la naturaleza, de los que se derivan los poderes físicos y mentales. En la otra mano sostiene un caracol marino, que simboliza el sonido "om", que es el que emerge de la creación.
Su ojo izquierdo es oscuro y simboliza la noche, mientras que el derecho es claro y representa al día. El Sol emerge de su boca, su vestido está compuesto de llamas, en su cinturón aparece el arco iris y las nubes son el cabello de su cabeza.
En su representación avatar como Krishna es de color azul, el color del infinito.
Visnú se apoya sobre mil cabezas de serpiente, y su esposa, Lakshmi, es la diosa de la fortuna y aparece en cada una de sus diez encarnacaciones bajo una forma simbólica.
Siva, el destructor
Siva, el dios de la destrucción, también es conocido como dios del tiempo. En él convergen -y en él se resuelven- todos los e***. Se le considera responsable tanto de la destrucción como de la creación, así como de la no creación: el comienzo es el fin y el fin es un nuevo comienzo. Aparece representado danzando dentro de un círculo de fuego que significa el eterno movimiento del universo, y reconciliando las fuerzas opuestas de la oscuridad y la luz. La danza representa la destrucción de Maya, el mundo ideal.
Siva se representa despeinado, como símbolo de desprecio a la sociedad: sus cabellos representan los siete ríos sagrados de la India; por ello es el protector de las aguas del río Ganges que, para los hindúes, significan la vida eterna. En el rostro de Siva se observan otros símbolos, como un tercer ojo que significa el grado más alto de percepción, porque con él puede descubrir y destruir con fuego a los enemigos. Este tercer ojo apareció cuando su esposa, Parvati, le cubrió los otros dos durante un juego. Sobre el tercer ojo se encuentra la representación de la Luna creciente, que a su vez es el símbolo del toro Nandi, que representa la fertilidad.
El cuerpo de Siva aparece rodeado por tres serpientes que actúan como armas defensivas ante cualquier enemigo. De las manos del dios, una simboliza la destrucción y el renacimiento porque guarda la llama de la destrucción; a través de la otra, el redoble del tambor ("om" supone la nueva creación; el gesto intrépido de mostrar la palma de la mano ofrece al fiel protección y favor, así como refugio seguro. El pie izquierdo levantado indica liberación, mientras que bajo el pie derecho aparece un demonio asesino sobre el que está danzando el dios.
El culto a Siva es uno de los más populares entre los hindúes. En su honor se realizan prácticas y penitencias ascéticas, entre las que destacan el yoga y la renuncia.
Siva tiene tres esposas: Durga, Kali y Parvati. Cada una expresa aspectos del carácter y facetas de la naturaleza del dios, así como su propia feminidad.
Diosas, dioses y castas
Aunque una de las características de la cultura védico-hindú es una cierta misoginia, de hecho ésta se contraponía a la tendencia natural de las tradiciones tribales de la región antes de las invasiones arias. Ni el Rig-Veda ni los Brahmanas ni los Upanishad tuvieron muy en cuenta a la mujer en su panteón divino. Hubo que esperar a que aparecieran los Puranas (textos sagrados con relatos sobre la vida de los dioses) para que se reivindicara lo femenino.
Mahadevi, la Gran Diosa Madre, se presenta como la consorte de las principales deidades masculinas hindúes, aunque también engloba a miles de diosas locales, las llamas devi.
Mahadevi, en sus distintas representaciones, puede ser benigna y fructífera, como Lakshmi o Parvati, o poderosa y destructora, como Kali o Durga.
En toda la India hay muchos templos destinados a diosas. Algunos tienen orígenes tribales y están basados en la idea primitiva de que la tierra, o una Diosa Madre asociada a la fertilidad y a la agricultura, puede necesitar ofrendas de sacrificios sangrientos para calmarse.
El culto de las diosas como energía femenina (Shakti) reviste una gran importancia en los antiguos textos conocidos como Tantras. En algunas tradiciones tántricas, la energía femenina es contemplada como un poder abstracto y creativo del dios Siva; sin embargo, en otras tradiciones está personificada en diversas formas, pacíficas o agresivas. Shakti, esposa de Siva, representa, frente a la conciencia pasiva de él, la energía o el poder del dios, aquél mediante el cual realiza los cinco actos de la creación, mantenimiento y destrucción del universo, concediendo la gracia a los devotos y, a la vez, ocultándose de ellos.
La posesión espiritual chamanística es un componente del ritual de la Diosa Madre, sobre todo en las tribus y ciudades indias. El chamán entra en trance para asumir la personalidad de la diosa.
Por último, no debe olvidarse la tradición del sati en el hinduismo ortodoxo. El sati es una forma de suicidio que se realiza cuando la viuda (que por serlo ha quedado al instante marginada de la sociedad) asciende a la pira funeraria del marido. Este acto de autoinmolación se considera como un sacrificio de purificación válido tanto para el marido difunto como para la propia esposa.
El sistema de castas
Durante la primera etapa de su desarrollo, la sociedad hindú fue dividida en cuatro clases o castas, llamadas varna. Cada una de ellas corresponde a un estilo de vida.
Brahmanes: son los sacerdotes y representan la cúspide de la escala social.
Kshatriyas: son los guerreros.
Vaishyas: son los comerciantes y granjeros.
Shudra: son los siervos y los trabajadores.
En la actualidad, los gobiernos intentan mejorar la situación de un grupo todavía inferior, los dalit, también conocidos como "intocables", que realizan los peores trabajos en la sociedad tradicional hindú.
Para la mentalidad occidental actual, la organización en castas puede parecer una forma brutalmente anticuada de relación social. Como contrapartida, la mentalidad hindú (compartida en este caso con el budismo y el jainismo) respeta siempre la ahimsa, un principio universal de respeto hacia todo lo vivo para no herirlo.
Libros y sitios sagrados del hinduismo

La permanencia de los dioses entre los hombres
"El conocimiento de que este espíritu, que es esencialmente uno, está en el propio cuerpo y en todos los demás, es la gran finalidad, o la auténtica sabiduría, de aquel que conoce la unidad y los verdaderos principios de las cosas" (Visnú Purana).
La religión y la mística hindúes se basan, desde la aparición de la escritura en la región central del sur de Asia, en los grandes textos sagrados.
Destacan en primer lugar los Vedas, que se empezaron a escribir hace más de mil años antes de nuestra era. Los Cuatro Vedas constan del Rig-Veda, que recoge las canciones o himnos sagrados de alabanza a los dioses elementales de la tierra, el fuego, el aire y el agua; el Sama Veda, que reúne las melodías y los cantos entonados por los sacerdotes durante los rituales de sacrificio; los Yahur Veda o fórmulas sacrificiales y, por último, el Athava Veda (añadido con posterioridad) que contiene encantos, hechizos y cantos de exorcismo.
Aparecieron más tarde las obras filosóficas hoy conocidas como Upanishad o Vedanta. Se trata de escritos que consolidan la filosofía hindú y muestran un cambio significativo de la religión hacia la interiorización y espiritualización de los conceptos, desmitificando a la vez gran parte de la tradición védica. En su doctrina, el moksha no se puede alcanzar solamente a través de la acción ciega, sino que, en su lugar, el devoto debe vencer la ignorancia (avidya) y adquirir el conocimiento (jnana) de la verdadera naturaleza del universo, esa que el engaño (maya) oculta al individuo.
Por último, y después de los Puranas con sus historias sobre la vida de los dioses, surgieron los dos textos cruciales de la literatura hindú: el Mahabharata y el Ramayana.
Mahabharata y Ramayana
El Mahabharata fue escrito entre el 300 y el 100 a.C. Es el poema épico más largo de la historia de la literatura universal. Fue transmitido por tradición oral de generación en generación y no se imprimió por primera vez hasta el siglo XIX.
El argumento central refiere el conflicto entre Kurus (los espíritus del Mal) y Pandus (los espíritus del Bien). En forma de relato histórico basado en discusiones, el poema desarrolla aspectos de la vida hindú, incluyendo las leyes, la política, la geografía, la astronomía y las ciencias. Como consecuencia, lo que surge, junto con una emocionante historia de guerra, es una obra de gran calidad sobre el pensamiento hindú.
La parte central es conocida como Bhagavad Gita ("La canción del Señor" y reproduce el diálogo entre Krishna (un avatar o representación de Visnú) y su cochero, Arjuna. Analiza cuestiones esenciales de la vinda hindú y constituye una meditación sobre las vías a través de las cuales se puede conseguir la liberación, la devoción y el conocimiento. El Mahabharata está considerado como una enciclopedia del hinduismo, y el Bhagavad Gita es como su biblia.
El Ramayana fue escrito alrededor del año 200 a.C. y narra las aventuras del príncipe Rama de Ayodhya, quien, mientras estaba con sus hermanos y compañeros, rescató a su esposa Sita de las garras de Ravana, el rey de los demonios de Lanka. Esta obra concentra en Ravana el símbolo de la ambición y la codicia, vencidas por el orden cósmico y la bondad de la mujer y la familia.
Los lugares sagrados
Los destinos de las numerosas peregrinaciones promovidas por la religiosidad hindú puntean los lugares sagrados, siempre asociados al lugar de nacimiento de un dios, a orillas de los ríos o en la cordillera del Himalaya.
La peregrinación, para la religión hindú, simboliza el paso de una vida a otra, y la transición del samsara al moksha que cada fiel espera realizar en sí mismo.
El río sagrado por excelencia en la India es el Ganges y su lugar de culto preferente es la ciudad de Benarés.
Otras ciudades sagradas están asociadas a diversas leyendas de culto; algunas fueron el lugar donde los dioses, como Kurukshetra, Ayodhya o Matua, se manifestaron a los hombres.
Ritos del hinduismo
El hindú puede realizar sus ritos de adoración en el hogar o en los templos.
En el hogar, la puja es una oración diaria que se realiza frente a un altar ricamente decorado con imágenes o esculturas de los dioses preferidos. Las familias acomodadas destinan una habitación de la vivienda a este fin.
La adoración se inicia con el mantra, plegaria principal que incluye la palabra sagrada "om" con la que es posible entrar en contacto con la divinidad. A éste le siguen otros mantras. Puede realizarse cualquier día, pero el jueves se considera especialmente favorable.
Cuando el escenario de la adoración es el templo, ésta se realiza en el espacio exterior y bajo la supervisión de los brahmanes, que conducen las plegarias leyendo los textos sagrados y recitando mantras. Se considera que la divinidad vive en todas partes, pero el templo es su morada especial, por lo que sólo los sacerdotes pueden acercarse a la divinidad residente en el santuario ubicado en el interior.
Antes de las plegarias, los miembros de la congregación llevan a cabo rituales elaborados para la purificación: lavado de los pies, enjuague de la boca, preparación de una comida especial y presentación de ofrendas.
Conceptos básicos del hinduismo
Arjuna: Personaje del Bhagavad Gita, al que se considera reencarnación del dios guerrero Indra. Ante la disyuntiva de cumplir con su deber o de incumplirlo para salvar la vida de sus primos, mantiene un diálogo ético, filosófico y religioso con Krishna.
Asana: Postura del yoga. En descubrimientos arqueológicos de la civilización del valle del Indo (antes de 2000 a.C.) se han hallado sellos con figuras de asanas.
Atman: Alma. En el hinduismo se presupone que el atman vive varias veces en distintos cuerpos, hasta que se completa el ciclo de la moksha.
Avatara: Manifestación visible de una deidad, en forma de animal o humana.
Bhakti: Originalmente, "sendero de la devoción" dentro de la religión hinduista. Posteriormente (a partir de la Edad Media), movimiento de religiosidad más ascética y personal, probablemente influido por el sufismo y el islam.
Brahma kumaris: Nuevo movimiento religioso de carácter dualista, integrado principalmente por mujeres.
Casta: Sistema de división sociorreligiosa característica del hinduismo. Es una palabra portuguesa que adapta el concepto hindi original: varna (color). Cada varna se divide en varios grupos, llamados jatis.
Civilización del Indo: Cultura muy anterior (2400-1800 a.C.) al desarrollo del hinduismo, pero que incluye numerosos aspectos de sus prácticas religiosas, entre ellos el yoga. Las dos ciudades principales de esta poco conocida civilización fueron Mohenjodaro y Harappa.
Darshan: Audiencia con un gurú, especialmente en el movimiento Sathya Sai Baba.
Dharma: Ley social. Se puede identificar también con el concepto de ética y centra gran parte del diálogo del Bhagavad Gita. Es a la vez un dios del panteón hindú.
Intocable: En el sistema de castas establecido por el hinduismo, la más baja. Sin embargo, el propio Shiva apareció en la Tierra como un hombre sucio y desnudo, perteneciente a esta casta.
ISKON: Siglas de Nuevo Movimiento Religioso, más conocido como Hare Krishna. Practican el yoga bhakti y la estructura de su congregación es sectaria.
Kalki: Encarnación semihumana del dios Visnú como un héroe que, montando a lomos de un caballo blanco, derrotó a los bárbaros.
Kama: Dios del amor; su esposa es Rati, diosa de la voluptuosidad.
Krishna: Deidad variopinta de la mitología que ha ido adquiriendo importancia con el paso del tiempo. En los Puranas aparece como un niño, en las epopeyas como un hombre adulto y en los textos antiguos -como el Rig-Veda- ni siquiera se le menciona. Se le supone una encarnación de Visnú y parece el vínculo más claro entre los dioses y los hombres.
Linga: Culto fálico que se tributa al dios Siva, cuyo falo fue cercenado por los sabios a cuyas esposas había ultrajado.
Maha mantra: Verso o estrofa principal que se suele repetir en un cántico hindú.
Maya: Generalmente traducido como "ilusión", su significado se relaciona con el poder creador y transformador de un dios védico. El hinduismo considera que el mundo es maya, emanación de una energía divina, atractiva y misteriosa a la vez.
Narasimbha: Encarnación del dios Visnú, llamado también Hombre-león. Narasimbha derrota a los demonios y rescata de sus entrañas al hijo del diablo, devorado por adorar a Visnú.
Puja: Culto que rinden los hindúes a determinadas deidades. Puede celebrarse en el templo, pero también en casa, especialmente en la cocina.
Prahapati: Nombre con que en ocasiones se designa al dios creador Brahma.
Sai Baba: Fundador del Sathya Sai Baba, movimiento derivado del hinduismo cuyo objetivo fundamental es apartar a sus fieles del materialismo.
Sankirtana: Servicio religioso multidisciplinar (culto, cocina, pedagogía, jardinería) que ofrecen los Hare Krishna.
Sannyasins: Hombres santos y vagabundos que han renunciado al mundo. A diferencia de las demás castas no son quemados al morir, sino inhumados.
Shiv baba: Según Brahma kumaris, alma suprema que contiene todos los atributos de amor, pureza, beatitud, poder y paz.
Soma: Deidad de la mitología. Tiene su origen en la cultura védica, de la que, junto a
Indra y Agni, es uno de los tres puntales. Recibe el nombre de la bebida de efectos alucinógenos que usaban los sacerdotes védicos para alcanzar el éxtasis en las ceremonias.
Tamil: Etnia melanohindú cuyos cultos en el sur de la India y en Sri Lanka presentan un hinduismo influido por el sustrato cultural de aquellos lugares y se transforma en una forma de religiosidad muy apasionada y personal.
Trimurti: Trinidad hindú compuesta por Brahma, Visnú y Siva.
Veda: Conocimiento sagrado.
Vitra: Gran Sacerdote de los demonios que aparace como rival de los dioses en los Brahmanas.
Yogui Bajan: Antiguo oficial de aduanas y agente de la Interpol, fundador del Nuevo Movimiento Religioso Fundación 3HO, de tendencia sij.
Yudhistira: Personaje que aparece en el Mahabharata. Se trata de un rey que es la reencarnación natural del dios Dharma y, por tanto, simboliza la ley social.
El hinduismo en el siglo XX

Un misticismo exportable
La religiosidad de la India y su zona de influencia (Pakistán, Bangladesh) tiene raíces milenarias, pero jamás había sido exportada a Occidente. Sin embargo, desde las primeras aproximaciones de Madame Blavatsky y Henry Olcott, el siglo XX ha mostrado un creciente interés por la espiritualidad de estas zonas.
El concepto de gurú se ha exportado con facilidad, probablemente por la ausencia de líderes religiosos en un Occidente cada vez más laico, donde la figura de los sacerdotes cristianos ha ido perdiendo fuerza. La migración de paquistaníes, indios, etc., a países como el Reino Unido o Estados Unidos ha facilitado aún más su adaptación. Sin embargo, algunas de estas corrientes han quedado reducidas a cultos prácticamente sectarios.
Brahma kumaris y TM: meditación exportable
Probablemente, el aspecto de las religiones del subcontinente indio que mayor interés ha despertado en la agobiada sociedad occidental es el de la meditación: dedicar un tiempo al día a reflexionar se ha convertido en un verdadero bálsamo psicológico para un gran número de occidentales que se acercan a las derivaciones del hinduismo. Los dos movimientos que más hincapié hacen en este concepto son Brahma kumaris y TM (Meditación Trascendental).
Meditación Trascendental es considerado por algunos un nuevo movimiento religioso, mientras que para otros se reduce a una simple técnica. Fue fundado en 1958 en la India por Maharishi Mahesh Yogui, quien poco después exportó su método a Occidente. El gurú Maharishi se hizo mundialmente famoso como instructor a finales de la década de 1960 con los Beatles (la influencia de la cultura hindú se proyectó posteriormente en la obra musical de uno de ellos, George Harrison).
TM es considerada en la actualidad una comunidad de iniciados que imparte cursillos místico-científicos para que sus adeptos mejoren su vida y su actividad laboral. La iniciación es sencilla y consiste en memorizar un mantra en sánscrito y meditar a diario. La relajación es un concepto importante en TM y sus adeptos han crecido tanto en Gran Bretaña como para formar un partido, el Natural Law Party, que ya se ha presentado a varias elecciones.
Brahma kumaris, también llamado Universidad Mundial Espiritual, es un movimiento formado casi exclusivamente por mujeres (kumari significa "doncella", aunque fue fundado en 1937, en la India, por un hombre llamado Dada Lejraj. Brahma kumaris es una doctrina dualista sobre la distinción entre cuerpo y espíritu: una de sus oraciones diarias es un mantra que significa "mi cuerpo es sólo el vestido de mi alma". Sus miembros están obligados a practicar la castidad (incluso los casados) y la mayoría son mujeres porque esta religión las considera más espirituales, sensibles y pacientes que los hombres. Brahma kumaris se ha extendido en las últimas décadas por Europa y Estados Unidos.
Esos locos de naranja: el movimiento Hare Krishna
En la mayoría de países del mundo los transeúntes se han acostumbrado a ver a esos cantores y danzantes vestidos de forma estrafalaria, que hacen proselitismo constante por las calles y ofrecen sus pastelitos a los curiosos. Los famosos Hare Krishna pertenecen a un nuevo movimiento religioso llamado oficialmente Sociedad Internacional de la Conciencia Krishna y practican un tipo de yoga bhakti en el que el dios principal no es Visnú (como en el hinduismo tradicional) sino Krishna. Tampoco se trata del Krisnha de la mitología hindú, sino una especie de dios personal, adaptable a cada adepto por medio del amor.
El movimiento fue refundado en pleno siglo XX por el gurú Swami Prabhupada, pero se basa en las enseñanzas de Caitanya, un maestro bengalí del siglo XV, experto en el Bhagavad Ghita. Sus conocidos cánticos obedecen al hecho de que su principal actividad devota es el canto congregacional de los nombres de Dios, en este caso Krishna, de quien el ser humano no es más que una chispa, aunque participa de su naturaleza divina, y con quien se unirá definitivamente cuando haya completado su karma a través de sucesivas reencarnaciones. Oran 16 veces al día. En lo social, la dependencia del devoto Hare Krishna de su gurú es casi total; practican una estricta dieta vegetariana, así como la abstinencia lúdica (tienen prohibido jugar) y sexual (sólo realizan el coito con fines reproductivos). El hecho de que los miembros masculinos de la congregación se rapen el cabello dejándose tan sólo una larga trenza obedece a su creencia de que de ella tirará Krishna para arrastrarlos hacia el cielo cuando llegue el momento.
Con los flujos migratorios que van emplazando comunidades de origen hindú en todo el mundo, es de esperar que, por sincretismo e influencia recíproca, sigan proliferando nuevas derivaciones del hinduismo, mezcladas con conceptos occidentales.
Distribución actual del hinduismo. Número de fieles
Más de 600 millones
Asia: India
De uno a 20 millones
Asia: Pakistán, Nepal, Bangladesh, Malasia, Sri Lanka
De 100 000 a un millón
Asia: Indonesia, Singapur, Birmania, Bután
Europa y América: Estados Unidos,Reino Unido, Guayana
África y Oceanía: Sudáfrica
De 5 000 a 100 000
Europa y América: Holanda, Surinam, Trinidad, Canadá,Jamaica
África y Oceanía: Zambia, Zimbabwe, Kenia, Tanzania, Malawi, Australia
Sistemas filosóficos del hinduismo
Nombre del sistema: Nyaya
Fundador: Gautama
Características: Se ocupa de la lógica y el análisis del razonamiento
Nombre del sistema: Vaisheshika
Fundador: Kanada
Características: Atea y dualista; defiende que la realidad está hecha de alma y materia
Nombre del sistema: Samkhya
Fundador: Kapila
Características: Dualista: distingue entre la materia y las incontables almas
Nombre del sistema: Yoga
Fundador: Patañjali
Características: Busca llegar al moksha a través de disciplina mental
Nombre del sistema: Purva mimamsa
Fundador: Jaimini
Características: Precedente de la filosofía vedanta
Nombre del sistema: Vedanta
Fundador: Badarayana
Características: Es el sistema más importante; basado en los Upanishad, postula las reencarnaciones hasta conseguir la liberación y unión con la única realidad o Brahma.
El jainismo

Una religión sin dios creador
El término jainismo procede de la palabra "jina", que describe a la persona que ha superado el apego a este mundo y ha ganado la victoria del conocimiento y la iluminación.
El jainismo es una religión y filosofía autóctona de la India (concretamente de la cuenca del río Ganges, al nordeste del país). Su fundador fue Vardhamana Mahavira (599-527 a.C.), aunque su primer mentor fue posiblemente Parsva, personaje que vivió hacia el siglo IX y del que apenas se tienen datos.
Surge como reacción contra el elitismo del sistema de castas hindú y la práctica de sacrificar animales. El jainismo guarda cierta similitud con el pensamiento budista.
Los jainíes consideran que la salvación consiste en conquistar la existencia material a través de la adhesión a una disciplina ascética estricta, liberando así al alma de la obra del karma para una bendición eterna que lo conoce todo. La liberación exige la separación de la existencia mundana, de la que una parte esencial es la ahimsa, no herir a los seres vivos.
Como uno de los dogmas centrales del jainismo, esta política se desarrolló a partir de la creencia de que, puesto que en la reencarnación una persona podía volver a la vida en forma de animal o insecto, ninguna criatura viviente debe ser herida. Para evitar el daño accidental a las criaturas, los jainíes deben llevar mascarillas en la nariz para evitar la inhalación de insectos y barrer bien el suelo que van a pisar. Su dieta es estrictamente vegetariana.
El ideal ascético es fundamental tanto para el jainismo monástico como para el laico, aunque la renuncia definitiva sólo es factible en el primero.
En el camino hacia la iluminación, los monjes y las monjas jainíes pronuncian cinco votos: ahimsa, no hacer daño a ninguna forma de vida; satya, decir siempre la verdad; asteya, no robar; brahmacharya, abstinencia sexual; aparigraha, renuncia a todas las ataduras y bienes terrenales.
Los votos de la "no violencia" y "no causar daño" son fundamentales en el jainismo. En 1975, los jainíes decidieron adoptar el símbolo de la palma de la mano extendida como signo de paz.
Existen seis profesiones que son tradicionalmente aceptadas por los jainíes: trabajos en la administración pública, escritores, trabajos relacionados con las artes en general, granjeros, comerciantes y artesanos.
Esta religión se dividió en dos sectas: digambaras, que renuncian a todo lo terrenal, lo que lleva a creer que los hombres (las mujeres quedan excluidas) deben renunciar a vestirse, y shvetambaras, que creen que los monjes y las monjas deben vestir siempre ropas blancas.
Creencias y ritos
Los jainíes no creen en un único dios ni rezan a los dioses para que les ayuden. En su lugar, confían en guías espirituales o jinas, que les entrenan en los principios básicos de la doctrina: ascetismo, meditación y autodisciplina.
Un concepto esencial en esta religión es el de karma (es distinto del de los hindúes y budistas). Para los jainíes se compone de finas partículas que se adhieren al alma, modelándola de forma gradual y aportándole un peso que la ata a la tierra. Todas las acciones, sean buenas o no, producen cierta materia kármica que se adhiere al alma, pero las malas acciones producen un karma más pesado, del que es más difícil liberarse. La liberación de la rueda de renacimientos tiene lugar en dos planos.
Al abandonar la acción, es posible prevenir la aparición de un nuevo karma, y mediante la penitencia, centrada en la vida de austeridad, es posible alejar el karma ya adquirido. Por eso, la no violencia absoluta y la muerte voluntaria de hambre eran rasgos de la vida del fundador Mahavira y de otros santos jainíes.
Cosmología
La tradición jainí es atea, no existe el concepto de la creación del universo por Dios. Se considera que el cosmos es eterno e indestructible, y en él existen componentes "vivientes" y "materiales" en flujo continuo.
Mahavira y otros tirthankaras descubrieron la naturaleza del universo, que en sánscrito recibe el nombre de loka.
En el universo (loka) existen varios cielos y varios infiernos.
En lo más alto del universo viven los tirthankaras y otras almas liberadas, y son superiores a los dioses que viven en los cielos debajo de ellos. En la parte central del universo, bajo los cielos, viven los hombres (sujetos a procesos de progreso y declive similares a los de otras religiones indias), los animales y otros seres vivientes, sujetos a la ley del renacimiento y el karma. Cuando las almas son liberadas, ascienden del centro a la cumbre del universo, donde moran eternamente en bienaventuranza. Debajo de la parte central del universo hay varios infiernos.
A partir de la Edad Media, el loka se representa con una figura humana, en cuyo interior aparecen todas las zonas. Estas imágenes sirven como objetos de culto y recuerdan a los jainíes la importancia de realizar acciones que faciliten el renacimiento humano.
Templos e imágenes de culto
Los primitivos textos jainíes no cuentan nada sobre templos ni imágenes. Existen evidencias de devoción y culto que debieron desarrollarse a partir del siglo II a.C., cuyo centro de culto serían las imágenes de los tirthankaras o maestros, halladas en unas excavaciones en Mathura, al noroeste de la India.
Los templos son similares a los hindúes, pero tienen un santuario interior donde se encuentra una imagen de cualquiera de los 24 tirthankaras que preside la estancia desde un plano superior.
El zoroastrismo

La lucha del bien contra el mal
El zoroastrismo pone el acento en el libre albedrío del hombre para elegir entre el bien y el mal. El hombre tendrá que rendir cuenta de sus actos en el momento de pasar de la vida a la muerte.
El zoroastrismo es una religión fundada por Zoroastro (o Zaratustra), entre los años 700 y 600 antes de nuestra era y desarrollada a partir de sus enseñanzas en lo que ahora es Irán. Zoroastro era un sacerdote muy bien formado, instruido en la tradición religiosa de su pueblo.
En una primera fase, la religión antigua indoirania adoraba a las divinidades que guardaban y mantenían el "recto orden", y la estabilidad del universo y de la sociedad. Probablemente, durante el período de sus migraciones hacia el sur desde las estepas de Asia central, alguna de estas tribus se convirtió en ardiente devota de divinidades cuyas cualidades reflejaban mejor su propia edad heroica y aventurera, especialmente el belicoso y amoral Indra.
Zoroastro rechazó el culto a tales "dioses", a los que consideraba perversos, y restringía el culto a los morales Ahuras, como Ahura Mazda, Mitra y los Amesha Spentas.
Elementos religiosos
El zoroastrismo entiende el mundo como un escenario de guerra, limitado en el espacio y en el tiempo, en el que los poderes del bien y del mal pueden luchar hasta el fin. El destino de una persona depende de su elección entre el bien y el mal. La recompensa, según la elección, es el cielo o el infierno, "la casa de la vergüenza", un lugar de tormento. El zoroastrismo es una religión optimista.
Todas las criaturas y fenómenos del mundo, con excepción de los humanos, fueron creados por Ahura Mazda o por su maligno oponente, Angra Mainyu, y, por tanto, no se les puede ayudar a ser buenos o malos. Los elementos de la creación buena (como el fuego, el agua, la tierra, las plantas útiles, los animales benéficos y las personas justas) merecen reverencia. Los hombres son las únicas criaturas capaces de elección moral, y a cada individuo se le exige elegir en favor de Ahura Mazda, colaborando con ello a la derrota definitiva de Angra Mainyu.
Después de la muerte, el alma será juzgada en el puente Chinvat y enviada al cielo (temporalmente), al infierno o al purgatorio, en función del equilibrio entre sus buenos y malos pensamientos, sus palabras y las obras que haya realizado en la tierra.
Evolución
El zoroastrismo se desarrolló primero en Irán oriental, llegando a imponerse en las regiones occidentales gracias a la subida al poder de la dinastía aqueménida (559-323 a.C.). En este período se convirtió en la religión de un gran imperio, desarrollada como respuesta a las demandas de una fe imperial.
La victoria de Alejandro Magno provocó el fin de la era aqueménida, y propició el contacto de Irán con el pensamiento y la cultura helenística. Sin embargo, esta influencia fue superficial a causa de las hondas raíces en la cultura irania.
Más tarde, la dinastía sasánida (226-mediados del siglo VII d.C.), que se consideraba a sí misma como la defensora de la ortodoxia zoroástrica, intentó borrar de la fe todo rastro de influencia griega. Cuando los sasánidas fueron derrotados a su vez por los ejércitos musulmanes, el zoroastrismo empezó a quedar reducido a una religión marginal.
Las comunidades, en creciente disminución, no podían sostener la formación sacerdotal en interés propio, y el saber zoroástrico lo acusó. Enfrentados a esta amenaza, los sacerdotes pusieron por escrito todo lo que pudieron de sus tradiciones durante los siglos IX y X.
En el siglo X, un grupo de zoroastras se trasladó desde el noreste de Irán hacia la India, donde se les conocía con el nombre de parsis (persas).
Bajo el gobierno británico los parsis se convirtieron en una comunidad muy próspera, mantuvieron un estrecho contacto con la cultura occidental y tuvieron que responder a sus desafíos. Ejerció una notable influencia en el judaísmo y el cristianismo.
Bajo la dinastía Pahlevi (1926-1979), la posición social de los zoroastras iraníes experimentó una sensible mejoría. En la actualidad, el número de miembros de la comunidad parsi está disminuyendo de manera considerable, debido en gran parte a las emigraciones y a los matrimonios mixtos, mientras que el de zoroastras iraníes ha crecido de forma espectacular desde la revolución islámica, hasta el punto de haber tenido representantes en la asamblea (parlamento) de Irán.
El sijismo

La religión de los gurús
El objetivo de la tradición sij es propagar la armonía religiosa, trabajar por la paz, y ofrecer liberación espiritual a todo el mundo.
El sijismo es una religión fundada por el gurú Nanak (1469-1539) en el Punjab, al norte de la India, y combina elementos del hinduismo y el islam. Nanak presentaba que en estas dos religiones la verdad sobre Dios estaba oscurecida por el ritual, y propugnó que era más fácil acercarse a Dios mediante la meditación y la devoción individual que a través de ceremonias y rituales religiosos.
Se denomina religión de los gurús. Dios es el verdadero gurú, y su palabra divina ha llegado a la humanidad a través de los diez gurús históricos.
Los sijs creen en un Dios o "verdadero maestro" llamado Satguru, creador del mundo y de todas las cosas que hay en él, aunque ese Dios no sea visible en la creación. Por tanto, la voluntad de Dios ha de darse a conocer a través de hombres santos y sabios o "gurús". El concepto de gurú ha sido importante para los sijs en dos sentidos: representa la voz interior que guía y, a la vez, es la presencia de Dios. El espíritu y el título de gurú fueron heredados por nueve gurús consecutivos, que fueron sucedidos por el Adi Granth o libro sagrado de la religión sij. Representa a la autoridad suprema en la tradición sij. Recoge las obras de los gurús y, aunque no es humano, se le venera como tal. Comúnmente es conocido como Gurú Granth Sahib, y revela la verdad sobre Dios, el Ser primigenio, que ha sido verdadero desde toda la eternidad.
Los principales motivos que impulsaron su fundación son el deseo de estar más cerca de Dios y de la voluntad divina y el convencimiento de que el amor a Dios es imposible sin amar a todos los hombres (de ahí la necesidad de ser amable con los vecinos y compartir los frutos de las cosechas). Los individuos se rigen por el karma o karam, la ley moral sobre la causa y el efecto, y para obtener el renacimiento o la purificación deben pasar por cinco niveles.
En la doctrina sij existen dos emblemas especialmente populares y significativos. El primero es un símbolo de Dios, Ik Oankar, que combina el número "I" con la letra "O" de la palabra "Oankar". Se encuentra en la estrella del Mul Mantra, uno de los más importantes poemas sij, y significa la unidad de Dios. El segundo es la khalsa, que es un símbolo del sijismo. En el centro de este emblema hay una espada de doble filo, que está colocada en medio de un círculo en forma de aro de acero, a cada uno de cuyos lados hay una daga ceremonial sij (kirpan). La espada de doble filo simboliza el ideal sij del santo guerrero; el círculo representa la unidad de Dios y la humanidad, y las dos dagas ceremoniales aluden al equilibrio de los poderes temporal y espiritual. Este emblema, llamado khanda, se lleva en los vestidos, en las banderas de los templos sij y en el palanquín en el que se guarda el Gurú Granth Sahib.
La vida como sij
Por lo que respecta a la apariencia física, se aprecian los siguientes rasgos distintivos: el uso del turbante y los símbolos de las cinco K (como rasgos de observación en la disciplina de todo sij). El sij iniciado en la khalsa o comunidad debe llevar dichos símbolos en su atuendo; los no iniciados también pueden llevarlos como señales externas de pertenencia al grupo.
A continuación, se describe el significado de las cinco K. Kesh. Se debe mantener el cabello sin cortar (no sólo se refiere al pelo de la cabeza, sino al de todo el cuerpo). Kirpan. Espada corta o daga que simboliza la resistencia al diablo. Kara. Ajorca o brazalete de acero que se lleva en la muñeca derecha; no es ornamental sino funcional y plana. Simboliza la fe en Dios. Kangha. Peine que se lleva en el pelo para sujetar el moño y simboliza la higiene personal. El turbante que cubre el peine y el moño no es una de las cinco K, pero se ha convertido en un emblema de santidad sij. Kachh. Pantalón corto que se lleva como prenda exterior o interior (como parte de la vestimenta occidental) y simboliza la pureza.
Simbólicamente, las cinco K representan motivaciones para la disponibilidad inmediata en un tiempo de incertidumbre y peligro; funcionalmente, son distintivos de la identidad sij.
Otras normas de vida son, por ejemplo, no consumir carne de vaca y, si se consume, el animal debe ser sacrificado de acuerdo con la tradición islámica. Asimismo, se prohíbe tomar bebidas alcohólicas, fumar, robar y realizar apuestas.
La tradición sij señala cinco vicios particularmente nocivos: la lujuria o el deseo sexual indebido (infidelidad a la pareja); la ira, o cólera incontrolada; la avaricia, o persecución de los bienes mundanos por sí mismos; apego o adhesión a una persona o cosa de tal modo que impide la unión con Dios; y el egoísmo, la dependencia del yo en lugar de la fe en Dios. Estos cinco vicios conducen a una falta de control y a una espiritualidad imperfecta, mientras que lo que debe perseguirse es la capacidad de vivir en el mundo como un individuo puro, sin que le afecte la "suciedad" o las imperfecciones del entorno. La meta de la vida es vencer el vicio y conocer a Dios.
Respecto a la norma que debe regir en los templos, destaca la colocación del libro sagrado (Gurú Granth Sahib) en el centro del templo, a cuyo alrededor se arrodillan los miembros de la congregación, que deben ir descalzos y con la cabeza cubierta. Este libro también desempeña un papel muy importante en las ceremonias familiares (nacimientos, matrimonios, etc.).
Por lo que respecta al culto a los muertos, destaca el hecho de que el cuerpo es preparado por miembros de la familia, y debe llevar las cinco K. De acuerdo con la costumbre india, la incineración se realiza el mismo día de la muerte, o al día siguiente cuando el fallecimiento ocurre al final del día. Las cenizas se esparcen en un río cercano. Después se lee a intervalos el Gurú Granth Sahib entero. Al final de la lectura (nueve días más tarde) se celebra una ceremonia con toda la familia, que termina con el reparto de comida especial. Fuera de la India las ceremonias pueden adaptarse a las costumbres locales.
Lugares sagrados: Amritsar y el Templo Dorado
La forma sij de entender la vida está íntimamente relacionada con la identidad del Punjab. En esta región se encuentra la ciudad de Amritsar y su Templo Dorado que, a pesar de la actitud un tanto ambivalente de los sij hacia la peregrinación, se han convertido en lugares de peregrinación para los sij de todo el mundo.
El Templo Dorado, erigido en el centro del estanque sagrado (denominado Estanque de la Inmortalidad), es especialmente sagrado para los sij; bajo su cúpula de oro y cobre se guarda el libro sagrado de los sij, el Adi Granth.
La ciudad de Amritsar fue el centro del imperio sij en el siglo XIX, y hoy lo es del moderno nacionalismo sij.
El asalto al Templo Dorado por soldados indios durante su ocupación por radicales sij fue una de las causas del asesinato, en 1984, de Indira Gandhi por sus guardaespaldas sij.
SHALOM
La religión hindú pretende que los creyentes se liberen de las ataduras terrenales a fin de que les sea posible apreciar los valores supremos: la Bondad, la Verdad y lo Eterno.
La palabra "hindú", que hace referencia al río Indo, es un término de origen moderno que sólo empezó a utilizarse hacia 1800 como referencia a una tradición religiosa desarrollada durante varios miles de años y entrelazada con la historia y el sistema social de la India.
La religión hindú no remonta sus orígenes a un determinado fundador, no tiene profetas ni un sistema de doctrinas establecido canónicamente, ni siquiera una estructura institucional determinada, sino que, abarcando creencias y prácticas religiosas diversas, se limita a poner el énfasis en el recto modo de vivir de la persona.
Las diversas tradiciones de la religión hindú están unidas por rasgos comunes, basados en la creencia fundamental en la reencarnación (o nueva identidad) marcada por las acciones, buenas o malas, de una vida anterior.
Una mística milenaria
El hinduismo, una de las grandes religiones de la historia de la humanidad y una de las que han pervivido, procede de una tradición antiquísima, milenaria. Su misticismo constituye todavía hoy una llamada al espíritu.
En un momento difícil de precisar, pero con toda seguridad anterior a 1200 a.C., unas tribus indoeuropeas se asentaron en el Punjab. Su modo de vida era nómada, pero conocían la escritura y nos legaron un documento religioso arcaico: el Rig-Veda, una colección de himnos que probablemente se cantaban en los antiguos rituales.
Muchos de los himnos del Rig-Veda están dirigidos al dios del fuego, Agni, fuego que se refiere tanto al físico como al sagrado -el del hogar-, e incluso al fuego de la combustión digestiva, lo cual anticipa la idea común a varias religiones de un dios personal en el interior de cada ser humano.
En los rituales védicos también era importante Soma, divinización de la bebida sagrada que probablemente se destilaba a partir de setas alucinógenas. Completa la trilogía de dioses védicos principales Indra, dios fálico de la lluvia y la fertilidad, campeón y rey de los dioses. En el hinduismo posterior, estos tres dioses cederán el protagonismo a Visnú y Siva.
El "Rig-Veda" y los "Upanishad": primeros textos indoeuropeos
El contenido del Rig-Veda es esencialmente litúrgico, aunque también presenta referencias al destino del ser humano y a aspectos cosmogónicos y mitológicos. En el siglo X, estos dos últimos temas se concentraron en las Brahmanas, texto en el que cada paso de los ritos védicos está justificado con algún argumento mitológico que narra las aventuras de los dioses y los demonios de la mitología hindú.
El elemento místico reaparece entre el 800 y el 600 a.C. en los Upanishad que, surgiendo de la tradición védica, se centran en conceptos filosóficos: la unidad del alma y la divinidad, la transmigración y la estructura del cosmos explicado como las partes de un animal desmembrado durante una ceremonia.
Dos aspectos importantes en el contenido de los Upanishad y, por tanto, de las prácticas religiosas de aquella época fueron el yoga y el ayuno. Ambas técnicas eran probablemente un intento de alcanzar el éxtasis por métodos distintos de los que usaba la religión védica arcaica. Como sabemos, el éxtasis védico se lograba ingiriendo el soma o bebida sagrada; el yoga, el control de la respiración y el ayuno eran técnicas equivalentes.
El período védico finalizó aproximadamente en el 600 a.C.
El período épico de la cultura hindú (300 a.C.-300 d.C.)
En la religión hindú existen tradiciones grandes y pequeñas aportadas tanto por la población indoaria como por los pueblos del sustrato precedente. Así mismo, se ha de distinguir entre la labor religiosa de los sacerdotes védicos e hindúes y la influencia del folclore de la zona. La primera, como hemos visto en la cultura védica, proporciona los textos más claramente místicos y la segunda, una visión más popular del mito, que será recogida en las dos grandes epopeyas de la India: el Ramayana y el Mahabharata.
El Ramayana fue redactado y completado en una época en la que la cultura hindú sufrió grandes cambios: su carácter palaciego puede provenir de la época en que se produjo el crecimiento de las grandes y complejas urbes indias. Su autor fue Valmiki y lo escribió en sánscrito, pero la epopeya que narra (el secuestro de la princesa Sita por el demonio Ravana y su posterior rescate por el rey Rama y el mono Hanuman) ha visto muchas traducciones posteriores, desde la tamil hasta la hindi, y otras muchas en las lenguas del Sudeste Asiático. Su contenido religioso es evidente, pues Rama pasa de ser un hombre a convertirse en encarnación del dios Visnú. El mono Hanuman no deja de ser una especie de dios menor, muy popular entre las clases humildes de la India.
El Mahabharata es un texto mucho más largo y variado y difícil de fechar. Se fue completando en varias reelaboraciones entre el 200 a.C y el 200 d.C. Además de la historia de la rivalidad entre las familias Kaurava y Pandava, incluye muchos temas: míticos, cuentos populares, discursos filosóficos, discursos de pensamiento social y versos de albanza a los dioses Visnú y Siva. Todo ello perfectamente integrado en la trama.
Más adelante hablaremos extensamente de ellos. Ahora, nombremos otros frutos de este texto, el más rico de la cultura hindú antigua, entre ellos: pasajes claramente filosóficos, como el célebre Bhagavad Gita o los Vedanta; tratados de pensamiento social, como los Dharmash Astras, cuyo contenido es esencialmente de ética social; y por último, himnos de alabanza, los bhakti, de origen tamil, que consisten básicamente en la cita de los mil nombres y epítetos de Dios. En ellos es claramente perceptible la influencia popular en la intelectualidad remota de lengua sánscrita.
Otro libro esencial para entender la cultura hindú son los Puranas, un conjunto de mitos y cuentos populares escritos en sánscrito que incluyen a los dioses de la tradición védica y la posterior, y en los que se reivindican los rasgos de lo femenino en la cultura hindú.
Todos estos libros constituyen el paradigma y la culminación del hinduismo: una síntesis entre la tradición sánscrita de los sacerdotes arios y las costumbres populares indias con su mundo de brahmanes, tigres, mitos e historias maravillosas.
Las creencias hindúes
Brahma: El objetivo principal de las reencarnaciones es conseguir la purificación a lo largo de las sucesivas vidas. La purificación permite al hombre liberarse del ciclo y formar parte de la realidad última eterna: el Brahma, que a su vez es el origen de toda la creación.
Karma: Cuando muere una persona, su alma renace en otro cuerpo, sea éste humano o animal. La forma y condición particular, placentera o no, de renacimiento es el resultado del karma, ley por la cual las consecuencias de las acciones dentro de una vida se tienen en cuenta para la siguiente, e influyen en el carácter de quien ha sido reencarnado.
Moksha: El proceso de reencarnación finaliza cuando el hindú alcanza la meta espiritual última, el moksha, que es la liberación definitiva del ciclo samsara, la liberación de todas las ataduras terrenales y el retorno al descanso eterno de la divinidad.
Samsara: Proceso de nacimiento y renacimiento que se repite vida tras vida en las sucesivas reencarnaciones. Supone un ciclo de vida ininterrumpido: nacimiento-muerte-renacimiento.
Los cuatro objetivos de la vida
El hinduismo tradicional afirma que deben alcanzarse cuatro objetivos en la vida:
1. Dharma: el cumplimiento de los deberes impuestos a cada uno en función de su situación en la vida; se consigue a través de la amabilidad, la verdad, la ayuda a los vecinos, el amor a la humanidad y el sacrificio por el pueblo.
2. Artha: la consecución de la prosperidad material y la búsqueda de la legitimación del éxito.
3. Kama: el disfrute del placer legítimo.
4. Moksha: liberación definitiva de las ataduras de este mundo.
La religión védica
En el período védico, hacia el año 1500 antes de nuestra era, el valle del Indo fue invadido por tribus arias procedentes de Asia central. La invasión, con el tiempo, produjo la fusión de elementos culturales foráneos con los autóctonos.
Seiscientos años más tarde, la tradición oral, compuesta ya por todos aquellos elementos, dio paso a la tradición escrita, y las creencias religiosas se recogieron en textos sagrados que hoy conocemos como los Cuatro Vedas.
La religión védica está basada en sacrificios rituales de animales a distintos dioses, y en particular a Indra y Agni, que tienen mucho en común con los antiguos dioses griegos, que también representan elementos de la naturaleza.
Los sacrificios son realizados por los brahmanes, funcionarios del culto especialmente entrenados para este menester. Los cantos sagrados que acompañan a los sacrificios fijan las bases de los mantras, como un camino que comunica el cielo con la Tierra.
La cosmogonía hindú
En el sur de Asia, el primitivo panteón védico de 33 devas dio paso al trimurti (trío sagrado), compuesto por Brahma, Visnú y Siva, al que posteriormente se incorporaron otras divinidades.
Brahma, cuya figura a veces se asocia a la de Prajapati, es considerado el creador. De su cuerpo surgió una joven de la cual se enamoró y con quien tuvo un hijo, Manu, el primer hombre. Esta divinidad suele ser representada con mil caras, recordando cómo, prendado de su hija amante, la seguía con su mirada. La duración del universo se cuenta según la duración de la vida de Brahma, cada día de su existencia equivale a un año de la de los hombres; en este período, el dios crea el universo durante el día y lo desintegra por la noche. Con el tiempo, su prestigio cedió ante el de Visnú y Siva.
Uno de los calificativos de Visnú es "el de los grandes pasos", pues su tres célebres zancadas convirtieron el universo en un lugar habitable para los dioses y los hombres. Amigo y aliado de Indra, ayuda a este dios en su lucha contra la serpiente Vritra. Está casado con Shri, una bellísima deidad asociada a la fertilidad y considerada paradigma de la lealtad de la esposa hindú (complaciente, fiel y sumisa a su marido).
Siva está revestido de características contradictorias. Por un lado, se le considera un dios malévolo, vengador y causante de todo tipo de desastres, mientras que por otro aparece vinculado al ascetismo (suele representarse meditando en el monte Kailasa). Así, entre sus atributos, además de un terrorífico collar de calaveras, cuenta con el tercer ojo de la iluminación. Seductor empedernido, se le relaciona con lo erótico, por eso se le rinde culto en forma de linga o falo sagrado. En ocasiones se le venera como "el señor de la danza", y entonces tiene cuatro brazos y su figura aparece rodeada por un círculo en llamas.
La deidad más popular entre los poetas del Rigveda es Indra. Dios guerrero, domina la región intermedia (la atmósfera) y es el señor de todo lo húmedo. Aunque sus calificativos hacen referencia a la fuerza que posee ("el que empuña el rayo", "el señor poderoso", "el de los mil ojos", su gran afición al soma contribuye, sin duda, a su imbatibilidad. Tras reemplazar a su antecesor Varuna, se erigió en jefe de los dioses, a los que capitanea en su lucha contra las divinidades maléficas (asuras). Su combate más famoso es el que mantuvo con la serpiente Vritra ("la que no tiene hombros": el maléfico reptil tenía encerradas las aguas hasta que la poderosa deidad, tras derrotarlo, las liberó abriendo canales en las montañas y formando los ríos. El triunfo de Indra representa la victoria de la vida contra la esterilidad (estancamiento) y la muerte. Durante el período clásico se convirtió en dios de la lluvia. En los Puranas aparece como pecador. Su carácter belicista y el hecho de haber seducido a la esposa de un sabio hacen que pierda brillo.
Menos popular que Indra, Varuna fue considerado durante un tiempo el dios supremo por excelencia, creador del mundo y regidor de los dioses y los hombres. Tiene el poder de atar a los seres humanos, por eso suele representársele con una cuerda en la mano. El Rigveda dice de él que "estiró la tierra para que sirviese de alfombra al sol" y puso "leche en las vacas, inteligencia en los corazones, el sol en el cielo...". Es omnipresente e infalible: quien se resiste a la ley es responsable ante Varuna y el culpable sólo es absuelto tras llevar a cabo los sacrificios que el propio dios ha establecido. Como muchas otras divinidades, está relacionado con un animal: la serpiente Ahi, que se identifica con el Sol. El astro rey, al alba, se libera de la noche de la misma manera que Ahi se libera de su piel.
El dios Agni representa el fuego y se encuentra en la madera, el agua y las plantas. Nace en el cielo y desciende a la tierra en forma de relámpago; esta conexión le convierte en mensajero entre los dos mundos (a él se le dirigen las ofrendas para que lleguen a los dioses). Eternamente joven, pues renace con cada fuego que se enciende, en el Rigveda se afirma que "jamás envejece". Es dios del sacrificio y a la vez sacerdote, por eso se le invoca constantemente (ahuyenta los demonios y protege de las enfermedades y hechicerías).
El panteón védico está dominado por los dioses. Las pocas diosas de que se tienen noticia desarrollan un papel oscuro. Por ejemplo, bajo el nombre de Devi (la diosa) o de Mahadevi (la Gran Diosa) se agrupan diversas divinidades femeninas del panteón hindú clásico. Una de las más diferenciadas es Aditi ("la no ligada", o sea, la libre). Se la identifica con la tierra y representa la anchura, la libertad, lo que hace pensar que tal vez se trate de una antigua Diosa Madre.
Pavarti (también llamada Uma) es la paciente esposa de Siva. No se deja desanimar por la conducta y costumbres groseras del dios. Con una encomiable tenacidad, logra domesticar a su misantrópico cónyuge.
Durga, en cambio, es una diosa guerrera (inalcanzable para sus pretendientes e invencible en combate). Armada con arcos, espadas y tridentes, lucha contra los demonios que amenazan con desestabilizar el universo. Se la representa con ocho brazos. Kali, que brota de la frente de Durga cuando ésta se enoja, es aún más peligrosa. Calificada como "la oscura", contribuye a la aniquilación de los demonios, pero en ocasiones, cegada por la sangre, destruye la tierra y siembra el pánico entre los hombres. Tiene la apariencia de una bruja demacrada y suele representarse adornada con un collar de calaveras o cabezas cortadas. Los sacrificios de animales forman parte de su culto y son espectaculares: en su templo se sacrifican cabras a diario y, en épocas pasadas, se le ofrecían víctimas humanas.
La diosa Mariyamman también es terrible. Perteneciente a la casta de los brahmanes (sacerdotes), se casó con un intocable que se vistió como uno de su clase; encolerizada por el engaño, tiene por costumbre castigar a los intocables y reducirlos a cenizas. Otras diosas menos conocidas son Usas (diosa de la aurora), Ratri (de la noche), Sitala (de la viruela y afecciones de la piel) y Shashti (del parto). A muchas se les ofrecen en sacrificio búfalos en memoria de Mahisha, un demonio búfalo que mató Durga.
Cosmología hindú
En el hinduismo, el culto a las imágenes es un elemento esencial tanto en el hogar como en los templos. El templo es erigido como el hogar de la imagen del dios y "guarda" su presencia. De acuerdo con la estructura del universo, la imagen se sitúa en el punto más alto, en el eje del mundo. El poder sagrado del universo es plasmado de distintas formas mediante diagramas cósmicos, llamados yantras o mandalas, y también es recopilado en los cantos sagrados -cuyo sonido evoca la energía y el orden- llamados mantras.
La cosmología hindú contempla el universo como un círculo (mandala) dividido en zonas. Se trata de una ordenación concéntrica con un cuadrado, divido a su vez en cuadrados más pequeños alrededor de la divinidad suprema. El mandala une el mundo de los dioses con el templo, que se basa en la misma estructura geométrica.
Los diagramas, llamados yantras, están a su vez basados en el mandala y se refieren a las diversas deidades y prácticas religiosas.
El yantra más complejo en imágenes, color y diseño es conocido como Shri Yantra, y expresa los poderes e influencias de Shakti, la Diosa Madre.
Algunos datos sobre las religiones de la India
Hinduismo
Origen: A partir del brahmanismo, en el siglo IX
Distribución geográfica: India, Pakistán, Bangladesh, Bután, Malasia y Reino Unido (migración)
Situación actual: Religión oficial de la India
Jainismo
Origen: Fundada por Nataputta en el siglo VI a.C.
Distribución geográfica: Maharashtra y Rajastán (oeste de la India)
Situación actual: 3 millones de seguidores en la India
Zoroastrismo
Origen: A partir del mazdeísmo de Zoroastro, en el siglo VII a.C.
Distribución geográfica: De Persia pasó a la India en un flujo migratorio de los parsis
Situación actual: Practicado por cien mil parsis al oeste de la India.
Islam
Origen: Fundado por Mahoma I en el siglo VI
Distribución geográfica: 800 millones de fieles en Oriente Medio, Pakistán, Indonesia, Singapur, India, Afganistán, etc.
Situación actual: Se mantiene en las zonas citadas, tanto en la opción sunita como la shiíta
Sijismo
Origen: Fundada por Nanak en el siglo XVI
Distribución geográfica: 12 millones de seguidores en el Punjab; 4 millones en otras zonas
Situación actual: Activo en el Punjab, donde reivindica independencia político-religiosa
La trinidad hindú
Una constelación de símbolos
La idea de Dios está contenida en la palabra "brahman", que significa el origen y la causa de toda existencia. Dios se muestra de distintas formas y es adorado representado en diferentes dioses.
Por encima de todas las deidades se encuentran tres dioses masculinos, que constituyen el máximo exponente del ciclo continuo de la vida formado por la creación, la preservación y la destrucción.
Brahma, el creador
Es el señor de toda la creación. Está por encima de la adoración humana y tiene dedicados muy pocos templos. Se le representa con cuatro caras orientadas hacia las cuatro direcciones del espacio, porque es el creador del universo. Originariamente tenía cinco rostros, pero Siva destruyó el quinto porque Brahma le ofendió. En sus ocho manos sujeta los Cuatro Vedas, que representan el conocimiento; un collar con forma de rosario, que significa el tiempo; un recipiente con agua, que simboliza la fertilidad, y un instrumento para los sacrificios, ya que el mundo fue creado mediante el sacrificio.
Brahma aparece sentado sobre una flor de loto que simboliza la creación y un cisne o un ganso, que son su vehículo y representan la sabiduría.
Visnú, el preservador
Es el dios encargado de preservar la vida y a todos los seres vivos. Es el responsable del destino de los hombres. Se le representa bajo diez encarnaciones distintas -llamadas avatara-, de las cuales las dos más representativas son las de Krishna y Rama, y se le asocia con el amor altruista (lo cual induce a pensar que su culto podría derivar de otro destinado a un antiguo héroe erótico).
Con una mano sujeta un disco solar o una maza dorada, que representa los elementos de la fuerza de la naturaleza, de los que se derivan los poderes físicos y mentales. En la otra mano sostiene un caracol marino, que simboliza el sonido "om", que es el que emerge de la creación.
Su ojo izquierdo es oscuro y simboliza la noche, mientras que el derecho es claro y representa al día. El Sol emerge de su boca, su vestido está compuesto de llamas, en su cinturón aparece el arco iris y las nubes son el cabello de su cabeza.
En su representación avatar como Krishna es de color azul, el color del infinito.
Visnú se apoya sobre mil cabezas de serpiente, y su esposa, Lakshmi, es la diosa de la fortuna y aparece en cada una de sus diez encarnacaciones bajo una forma simbólica.
Siva, el destructor
Siva, el dios de la destrucción, también es conocido como dios del tiempo. En él convergen -y en él se resuelven- todos los e***. Se le considera responsable tanto de la destrucción como de la creación, así como de la no creación: el comienzo es el fin y el fin es un nuevo comienzo. Aparece representado danzando dentro de un círculo de fuego que significa el eterno movimiento del universo, y reconciliando las fuerzas opuestas de la oscuridad y la luz. La danza representa la destrucción de Maya, el mundo ideal.
Siva se representa despeinado, como símbolo de desprecio a la sociedad: sus cabellos representan los siete ríos sagrados de la India; por ello es el protector de las aguas del río Ganges que, para los hindúes, significan la vida eterna. En el rostro de Siva se observan otros símbolos, como un tercer ojo que significa el grado más alto de percepción, porque con él puede descubrir y destruir con fuego a los enemigos. Este tercer ojo apareció cuando su esposa, Parvati, le cubrió los otros dos durante un juego. Sobre el tercer ojo se encuentra la representación de la Luna creciente, que a su vez es el símbolo del toro Nandi, que representa la fertilidad.
El cuerpo de Siva aparece rodeado por tres serpientes que actúan como armas defensivas ante cualquier enemigo. De las manos del dios, una simboliza la destrucción y el renacimiento porque guarda la llama de la destrucción; a través de la otra, el redoble del tambor ("om" supone la nueva creación; el gesto intrépido de mostrar la palma de la mano ofrece al fiel protección y favor, así como refugio seguro. El pie izquierdo levantado indica liberación, mientras que bajo el pie derecho aparece un demonio asesino sobre el que está danzando el dios.
El culto a Siva es uno de los más populares entre los hindúes. En su honor se realizan prácticas y penitencias ascéticas, entre las que destacan el yoga y la renuncia.
Siva tiene tres esposas: Durga, Kali y Parvati. Cada una expresa aspectos del carácter y facetas de la naturaleza del dios, así como su propia feminidad.
Diosas, dioses y castas
Aunque una de las características de la cultura védico-hindú es una cierta misoginia, de hecho ésta se contraponía a la tendencia natural de las tradiciones tribales de la región antes de las invasiones arias. Ni el Rig-Veda ni los Brahmanas ni los Upanishad tuvieron muy en cuenta a la mujer en su panteón divino. Hubo que esperar a que aparecieran los Puranas (textos sagrados con relatos sobre la vida de los dioses) para que se reivindicara lo femenino.
Mahadevi, la Gran Diosa Madre, se presenta como la consorte de las principales deidades masculinas hindúes, aunque también engloba a miles de diosas locales, las llamas devi.
Mahadevi, en sus distintas representaciones, puede ser benigna y fructífera, como Lakshmi o Parvati, o poderosa y destructora, como Kali o Durga.
En toda la India hay muchos templos destinados a diosas. Algunos tienen orígenes tribales y están basados en la idea primitiva de que la tierra, o una Diosa Madre asociada a la fertilidad y a la agricultura, puede necesitar ofrendas de sacrificios sangrientos para calmarse.
El culto de las diosas como energía femenina (Shakti) reviste una gran importancia en los antiguos textos conocidos como Tantras. En algunas tradiciones tántricas, la energía femenina es contemplada como un poder abstracto y creativo del dios Siva; sin embargo, en otras tradiciones está personificada en diversas formas, pacíficas o agresivas. Shakti, esposa de Siva, representa, frente a la conciencia pasiva de él, la energía o el poder del dios, aquél mediante el cual realiza los cinco actos de la creación, mantenimiento y destrucción del universo, concediendo la gracia a los devotos y, a la vez, ocultándose de ellos.
La posesión espiritual chamanística es un componente del ritual de la Diosa Madre, sobre todo en las tribus y ciudades indias. El chamán entra en trance para asumir la personalidad de la diosa.
Por último, no debe olvidarse la tradición del sati en el hinduismo ortodoxo. El sati es una forma de suicidio que se realiza cuando la viuda (que por serlo ha quedado al instante marginada de la sociedad) asciende a la pira funeraria del marido. Este acto de autoinmolación se considera como un sacrificio de purificación válido tanto para el marido difunto como para la propia esposa.
El sistema de castas
Durante la primera etapa de su desarrollo, la sociedad hindú fue dividida en cuatro clases o castas, llamadas varna. Cada una de ellas corresponde a un estilo de vida.
Brahmanes: son los sacerdotes y representan la cúspide de la escala social.
Kshatriyas: son los guerreros.
Vaishyas: son los comerciantes y granjeros.
Shudra: son los siervos y los trabajadores.
En la actualidad, los gobiernos intentan mejorar la situación de un grupo todavía inferior, los dalit, también conocidos como "intocables", que realizan los peores trabajos en la sociedad tradicional hindú.
Para la mentalidad occidental actual, la organización en castas puede parecer una forma brutalmente anticuada de relación social. Como contrapartida, la mentalidad hindú (compartida en este caso con el budismo y el jainismo) respeta siempre la ahimsa, un principio universal de respeto hacia todo lo vivo para no herirlo.
Libros y sitios sagrados del hinduismo
La permanencia de los dioses entre los hombres
"El conocimiento de que este espíritu, que es esencialmente uno, está en el propio cuerpo y en todos los demás, es la gran finalidad, o la auténtica sabiduría, de aquel que conoce la unidad y los verdaderos principios de las cosas" (Visnú Purana).
La religión y la mística hindúes se basan, desde la aparición de la escritura en la región central del sur de Asia, en los grandes textos sagrados.
Destacan en primer lugar los Vedas, que se empezaron a escribir hace más de mil años antes de nuestra era. Los Cuatro Vedas constan del Rig-Veda, que recoge las canciones o himnos sagrados de alabanza a los dioses elementales de la tierra, el fuego, el aire y el agua; el Sama Veda, que reúne las melodías y los cantos entonados por los sacerdotes durante los rituales de sacrificio; los Yahur Veda o fórmulas sacrificiales y, por último, el Athava Veda (añadido con posterioridad) que contiene encantos, hechizos y cantos de exorcismo.
Aparecieron más tarde las obras filosóficas hoy conocidas como Upanishad o Vedanta. Se trata de escritos que consolidan la filosofía hindú y muestran un cambio significativo de la religión hacia la interiorización y espiritualización de los conceptos, desmitificando a la vez gran parte de la tradición védica. En su doctrina, el moksha no se puede alcanzar solamente a través de la acción ciega, sino que, en su lugar, el devoto debe vencer la ignorancia (avidya) y adquirir el conocimiento (jnana) de la verdadera naturaleza del universo, esa que el engaño (maya) oculta al individuo.
Por último, y después de los Puranas con sus historias sobre la vida de los dioses, surgieron los dos textos cruciales de la literatura hindú: el Mahabharata y el Ramayana.
Mahabharata y Ramayana
El Mahabharata fue escrito entre el 300 y el 100 a.C. Es el poema épico más largo de la historia de la literatura universal. Fue transmitido por tradición oral de generación en generación y no se imprimió por primera vez hasta el siglo XIX.
El argumento central refiere el conflicto entre Kurus (los espíritus del Mal) y Pandus (los espíritus del Bien). En forma de relato histórico basado en discusiones, el poema desarrolla aspectos de la vida hindú, incluyendo las leyes, la política, la geografía, la astronomía y las ciencias. Como consecuencia, lo que surge, junto con una emocionante historia de guerra, es una obra de gran calidad sobre el pensamiento hindú.
La parte central es conocida como Bhagavad Gita ("La canción del Señor" y reproduce el diálogo entre Krishna (un avatar o representación de Visnú) y su cochero, Arjuna. Analiza cuestiones esenciales de la vinda hindú y constituye una meditación sobre las vías a través de las cuales se puede conseguir la liberación, la devoción y el conocimiento. El Mahabharata está considerado como una enciclopedia del hinduismo, y el Bhagavad Gita es como su biblia.
El Ramayana fue escrito alrededor del año 200 a.C. y narra las aventuras del príncipe Rama de Ayodhya, quien, mientras estaba con sus hermanos y compañeros, rescató a su esposa Sita de las garras de Ravana, el rey de los demonios de Lanka. Esta obra concentra en Ravana el símbolo de la ambición y la codicia, vencidas por el orden cósmico y la bondad de la mujer y la familia.
Los lugares sagrados
Los destinos de las numerosas peregrinaciones promovidas por la religiosidad hindú puntean los lugares sagrados, siempre asociados al lugar de nacimiento de un dios, a orillas de los ríos o en la cordillera del Himalaya.
La peregrinación, para la religión hindú, simboliza el paso de una vida a otra, y la transición del samsara al moksha que cada fiel espera realizar en sí mismo.
El río sagrado por excelencia en la India es el Ganges y su lugar de culto preferente es la ciudad de Benarés.
Otras ciudades sagradas están asociadas a diversas leyendas de culto; algunas fueron el lugar donde los dioses, como Kurukshetra, Ayodhya o Matua, se manifestaron a los hombres.
Ritos del hinduismo
El hindú puede realizar sus ritos de adoración en el hogar o en los templos.
En el hogar, la puja es una oración diaria que se realiza frente a un altar ricamente decorado con imágenes o esculturas de los dioses preferidos. Las familias acomodadas destinan una habitación de la vivienda a este fin.
La adoración se inicia con el mantra, plegaria principal que incluye la palabra sagrada "om" con la que es posible entrar en contacto con la divinidad. A éste le siguen otros mantras. Puede realizarse cualquier día, pero el jueves se considera especialmente favorable.
Cuando el escenario de la adoración es el templo, ésta se realiza en el espacio exterior y bajo la supervisión de los brahmanes, que conducen las plegarias leyendo los textos sagrados y recitando mantras. Se considera que la divinidad vive en todas partes, pero el templo es su morada especial, por lo que sólo los sacerdotes pueden acercarse a la divinidad residente en el santuario ubicado en el interior.
Antes de las plegarias, los miembros de la congregación llevan a cabo rituales elaborados para la purificación: lavado de los pies, enjuague de la boca, preparación de una comida especial y presentación de ofrendas.
Conceptos básicos del hinduismo
Arjuna: Personaje del Bhagavad Gita, al que se considera reencarnación del dios guerrero Indra. Ante la disyuntiva de cumplir con su deber o de incumplirlo para salvar la vida de sus primos, mantiene un diálogo ético, filosófico y religioso con Krishna.
Asana: Postura del yoga. En descubrimientos arqueológicos de la civilización del valle del Indo (antes de 2000 a.C.) se han hallado sellos con figuras de asanas.
Atman: Alma. En el hinduismo se presupone que el atman vive varias veces en distintos cuerpos, hasta que se completa el ciclo de la moksha.
Avatara: Manifestación visible de una deidad, en forma de animal o humana.
Bhakti: Originalmente, "sendero de la devoción" dentro de la religión hinduista. Posteriormente (a partir de la Edad Media), movimiento de religiosidad más ascética y personal, probablemente influido por el sufismo y el islam.
Brahma kumaris: Nuevo movimiento religioso de carácter dualista, integrado principalmente por mujeres.
Casta: Sistema de división sociorreligiosa característica del hinduismo. Es una palabra portuguesa que adapta el concepto hindi original: varna (color). Cada varna se divide en varios grupos, llamados jatis.
Civilización del Indo: Cultura muy anterior (2400-1800 a.C.) al desarrollo del hinduismo, pero que incluye numerosos aspectos de sus prácticas religiosas, entre ellos el yoga. Las dos ciudades principales de esta poco conocida civilización fueron Mohenjodaro y Harappa.
Darshan: Audiencia con un gurú, especialmente en el movimiento Sathya Sai Baba.
Dharma: Ley social. Se puede identificar también con el concepto de ética y centra gran parte del diálogo del Bhagavad Gita. Es a la vez un dios del panteón hindú.
Intocable: En el sistema de castas establecido por el hinduismo, la más baja. Sin embargo, el propio Shiva apareció en la Tierra como un hombre sucio y desnudo, perteneciente a esta casta.
ISKON: Siglas de Nuevo Movimiento Religioso, más conocido como Hare Krishna. Practican el yoga bhakti y la estructura de su congregación es sectaria.
Kalki: Encarnación semihumana del dios Visnú como un héroe que, montando a lomos de un caballo blanco, derrotó a los bárbaros.
Kama: Dios del amor; su esposa es Rati, diosa de la voluptuosidad.
Krishna: Deidad variopinta de la mitología que ha ido adquiriendo importancia con el paso del tiempo. En los Puranas aparece como un niño, en las epopeyas como un hombre adulto y en los textos antiguos -como el Rig-Veda- ni siquiera se le menciona. Se le supone una encarnación de Visnú y parece el vínculo más claro entre los dioses y los hombres.
Linga: Culto fálico que se tributa al dios Siva, cuyo falo fue cercenado por los sabios a cuyas esposas había ultrajado.
Maha mantra: Verso o estrofa principal que se suele repetir en un cántico hindú.
Maya: Generalmente traducido como "ilusión", su significado se relaciona con el poder creador y transformador de un dios védico. El hinduismo considera que el mundo es maya, emanación de una energía divina, atractiva y misteriosa a la vez.
Narasimbha: Encarnación del dios Visnú, llamado también Hombre-león. Narasimbha derrota a los demonios y rescata de sus entrañas al hijo del diablo, devorado por adorar a Visnú.
Puja: Culto que rinden los hindúes a determinadas deidades. Puede celebrarse en el templo, pero también en casa, especialmente en la cocina.
Prahapati: Nombre con que en ocasiones se designa al dios creador Brahma.
Sai Baba: Fundador del Sathya Sai Baba, movimiento derivado del hinduismo cuyo objetivo fundamental es apartar a sus fieles del materialismo.
Sankirtana: Servicio religioso multidisciplinar (culto, cocina, pedagogía, jardinería) que ofrecen los Hare Krishna.
Sannyasins: Hombres santos y vagabundos que han renunciado al mundo. A diferencia de las demás castas no son quemados al morir, sino inhumados.
Shiv baba: Según Brahma kumaris, alma suprema que contiene todos los atributos de amor, pureza, beatitud, poder y paz.
Soma: Deidad de la mitología. Tiene su origen en la cultura védica, de la que, junto a
Indra y Agni, es uno de los tres puntales. Recibe el nombre de la bebida de efectos alucinógenos que usaban los sacerdotes védicos para alcanzar el éxtasis en las ceremonias.
Tamil: Etnia melanohindú cuyos cultos en el sur de la India y en Sri Lanka presentan un hinduismo influido por el sustrato cultural de aquellos lugares y se transforma en una forma de religiosidad muy apasionada y personal.
Trimurti: Trinidad hindú compuesta por Brahma, Visnú y Siva.
Veda: Conocimiento sagrado.
Vitra: Gran Sacerdote de los demonios que aparace como rival de los dioses en los Brahmanas.
Yogui Bajan: Antiguo oficial de aduanas y agente de la Interpol, fundador del Nuevo Movimiento Religioso Fundación 3HO, de tendencia sij.
Yudhistira: Personaje que aparece en el Mahabharata. Se trata de un rey que es la reencarnación natural del dios Dharma y, por tanto, simboliza la ley social.
El hinduismo en el siglo XX
Un misticismo exportable
La religiosidad de la India y su zona de influencia (Pakistán, Bangladesh) tiene raíces milenarias, pero jamás había sido exportada a Occidente. Sin embargo, desde las primeras aproximaciones de Madame Blavatsky y Henry Olcott, el siglo XX ha mostrado un creciente interés por la espiritualidad de estas zonas.
El concepto de gurú se ha exportado con facilidad, probablemente por la ausencia de líderes religiosos en un Occidente cada vez más laico, donde la figura de los sacerdotes cristianos ha ido perdiendo fuerza. La migración de paquistaníes, indios, etc., a países como el Reino Unido o Estados Unidos ha facilitado aún más su adaptación. Sin embargo, algunas de estas corrientes han quedado reducidas a cultos prácticamente sectarios.
Brahma kumaris y TM: meditación exportable
Probablemente, el aspecto de las religiones del subcontinente indio que mayor interés ha despertado en la agobiada sociedad occidental es el de la meditación: dedicar un tiempo al día a reflexionar se ha convertido en un verdadero bálsamo psicológico para un gran número de occidentales que se acercan a las derivaciones del hinduismo. Los dos movimientos que más hincapié hacen en este concepto son Brahma kumaris y TM (Meditación Trascendental).
Meditación Trascendental es considerado por algunos un nuevo movimiento religioso, mientras que para otros se reduce a una simple técnica. Fue fundado en 1958 en la India por Maharishi Mahesh Yogui, quien poco después exportó su método a Occidente. El gurú Maharishi se hizo mundialmente famoso como instructor a finales de la década de 1960 con los Beatles (la influencia de la cultura hindú se proyectó posteriormente en la obra musical de uno de ellos, George Harrison).
TM es considerada en la actualidad una comunidad de iniciados que imparte cursillos místico-científicos para que sus adeptos mejoren su vida y su actividad laboral. La iniciación es sencilla y consiste en memorizar un mantra en sánscrito y meditar a diario. La relajación es un concepto importante en TM y sus adeptos han crecido tanto en Gran Bretaña como para formar un partido, el Natural Law Party, que ya se ha presentado a varias elecciones.
Brahma kumaris, también llamado Universidad Mundial Espiritual, es un movimiento formado casi exclusivamente por mujeres (kumari significa "doncella", aunque fue fundado en 1937, en la India, por un hombre llamado Dada Lejraj. Brahma kumaris es una doctrina dualista sobre la distinción entre cuerpo y espíritu: una de sus oraciones diarias es un mantra que significa "mi cuerpo es sólo el vestido de mi alma". Sus miembros están obligados a practicar la castidad (incluso los casados) y la mayoría son mujeres porque esta religión las considera más espirituales, sensibles y pacientes que los hombres. Brahma kumaris se ha extendido en las últimas décadas por Europa y Estados Unidos.
Esos locos de naranja: el movimiento Hare Krishna
En la mayoría de países del mundo los transeúntes se han acostumbrado a ver a esos cantores y danzantes vestidos de forma estrafalaria, que hacen proselitismo constante por las calles y ofrecen sus pastelitos a los curiosos. Los famosos Hare Krishna pertenecen a un nuevo movimiento religioso llamado oficialmente Sociedad Internacional de la Conciencia Krishna y practican un tipo de yoga bhakti en el que el dios principal no es Visnú (como en el hinduismo tradicional) sino Krishna. Tampoco se trata del Krisnha de la mitología hindú, sino una especie de dios personal, adaptable a cada adepto por medio del amor.
El movimiento fue refundado en pleno siglo XX por el gurú Swami Prabhupada, pero se basa en las enseñanzas de Caitanya, un maestro bengalí del siglo XV, experto en el Bhagavad Ghita. Sus conocidos cánticos obedecen al hecho de que su principal actividad devota es el canto congregacional de los nombres de Dios, en este caso Krishna, de quien el ser humano no es más que una chispa, aunque participa de su naturaleza divina, y con quien se unirá definitivamente cuando haya completado su karma a través de sucesivas reencarnaciones. Oran 16 veces al día. En lo social, la dependencia del devoto Hare Krishna de su gurú es casi total; practican una estricta dieta vegetariana, así como la abstinencia lúdica (tienen prohibido jugar) y sexual (sólo realizan el coito con fines reproductivos). El hecho de que los miembros masculinos de la congregación se rapen el cabello dejándose tan sólo una larga trenza obedece a su creencia de que de ella tirará Krishna para arrastrarlos hacia el cielo cuando llegue el momento.
Con los flujos migratorios que van emplazando comunidades de origen hindú en todo el mundo, es de esperar que, por sincretismo e influencia recíproca, sigan proliferando nuevas derivaciones del hinduismo, mezcladas con conceptos occidentales.
Distribución actual del hinduismo. Número de fieles
Más de 600 millones
Asia: India
De uno a 20 millones
Asia: Pakistán, Nepal, Bangladesh, Malasia, Sri Lanka
De 100 000 a un millón
Asia: Indonesia, Singapur, Birmania, Bután
Europa y América: Estados Unidos,Reino Unido, Guayana
África y Oceanía: Sudáfrica
De 5 000 a 100 000
Europa y América: Holanda, Surinam, Trinidad, Canadá,Jamaica
África y Oceanía: Zambia, Zimbabwe, Kenia, Tanzania, Malawi, Australia
Sistemas filosóficos del hinduismo
Nombre del sistema: Nyaya
Fundador: Gautama
Características: Se ocupa de la lógica y el análisis del razonamiento
Nombre del sistema: Vaisheshika
Fundador: Kanada
Características: Atea y dualista; defiende que la realidad está hecha de alma y materia
Nombre del sistema: Samkhya
Fundador: Kapila
Características: Dualista: distingue entre la materia y las incontables almas
Nombre del sistema: Yoga
Fundador: Patañjali
Características: Busca llegar al moksha a través de disciplina mental
Nombre del sistema: Purva mimamsa
Fundador: Jaimini
Características: Precedente de la filosofía vedanta
Nombre del sistema: Vedanta
Fundador: Badarayana
Características: Es el sistema más importante; basado en los Upanishad, postula las reencarnaciones hasta conseguir la liberación y unión con la única realidad o Brahma.
El jainismo
Una religión sin dios creador
El término jainismo procede de la palabra "jina", que describe a la persona que ha superado el apego a este mundo y ha ganado la victoria del conocimiento y la iluminación.
El jainismo es una religión y filosofía autóctona de la India (concretamente de la cuenca del río Ganges, al nordeste del país). Su fundador fue Vardhamana Mahavira (599-527 a.C.), aunque su primer mentor fue posiblemente Parsva, personaje que vivió hacia el siglo IX y del que apenas se tienen datos.
Surge como reacción contra el elitismo del sistema de castas hindú y la práctica de sacrificar animales. El jainismo guarda cierta similitud con el pensamiento budista.
Los jainíes consideran que la salvación consiste en conquistar la existencia material a través de la adhesión a una disciplina ascética estricta, liberando así al alma de la obra del karma para una bendición eterna que lo conoce todo. La liberación exige la separación de la existencia mundana, de la que una parte esencial es la ahimsa, no herir a los seres vivos.
Como uno de los dogmas centrales del jainismo, esta política se desarrolló a partir de la creencia de que, puesto que en la reencarnación una persona podía volver a la vida en forma de animal o insecto, ninguna criatura viviente debe ser herida. Para evitar el daño accidental a las criaturas, los jainíes deben llevar mascarillas en la nariz para evitar la inhalación de insectos y barrer bien el suelo que van a pisar. Su dieta es estrictamente vegetariana.
El ideal ascético es fundamental tanto para el jainismo monástico como para el laico, aunque la renuncia definitiva sólo es factible en el primero.
En el camino hacia la iluminación, los monjes y las monjas jainíes pronuncian cinco votos: ahimsa, no hacer daño a ninguna forma de vida; satya, decir siempre la verdad; asteya, no robar; brahmacharya, abstinencia sexual; aparigraha, renuncia a todas las ataduras y bienes terrenales.
Los votos de la "no violencia" y "no causar daño" son fundamentales en el jainismo. En 1975, los jainíes decidieron adoptar el símbolo de la palma de la mano extendida como signo de paz.
Existen seis profesiones que son tradicionalmente aceptadas por los jainíes: trabajos en la administración pública, escritores, trabajos relacionados con las artes en general, granjeros, comerciantes y artesanos.
Esta religión se dividió en dos sectas: digambaras, que renuncian a todo lo terrenal, lo que lleva a creer que los hombres (las mujeres quedan excluidas) deben renunciar a vestirse, y shvetambaras, que creen que los monjes y las monjas deben vestir siempre ropas blancas.
Creencias y ritos
Los jainíes no creen en un único dios ni rezan a los dioses para que les ayuden. En su lugar, confían en guías espirituales o jinas, que les entrenan en los principios básicos de la doctrina: ascetismo, meditación y autodisciplina.
Un concepto esencial en esta religión es el de karma (es distinto del de los hindúes y budistas). Para los jainíes se compone de finas partículas que se adhieren al alma, modelándola de forma gradual y aportándole un peso que la ata a la tierra. Todas las acciones, sean buenas o no, producen cierta materia kármica que se adhiere al alma, pero las malas acciones producen un karma más pesado, del que es más difícil liberarse. La liberación de la rueda de renacimientos tiene lugar en dos planos.
Al abandonar la acción, es posible prevenir la aparición de un nuevo karma, y mediante la penitencia, centrada en la vida de austeridad, es posible alejar el karma ya adquirido. Por eso, la no violencia absoluta y la muerte voluntaria de hambre eran rasgos de la vida del fundador Mahavira y de otros santos jainíes.
Cosmología
La tradición jainí es atea, no existe el concepto de la creación del universo por Dios. Se considera que el cosmos es eterno e indestructible, y en él existen componentes "vivientes" y "materiales" en flujo continuo.
Mahavira y otros tirthankaras descubrieron la naturaleza del universo, que en sánscrito recibe el nombre de loka.
En el universo (loka) existen varios cielos y varios infiernos.
En lo más alto del universo viven los tirthankaras y otras almas liberadas, y son superiores a los dioses que viven en los cielos debajo de ellos. En la parte central del universo, bajo los cielos, viven los hombres (sujetos a procesos de progreso y declive similares a los de otras religiones indias), los animales y otros seres vivientes, sujetos a la ley del renacimiento y el karma. Cuando las almas son liberadas, ascienden del centro a la cumbre del universo, donde moran eternamente en bienaventuranza. Debajo de la parte central del universo hay varios infiernos.
A partir de la Edad Media, el loka se representa con una figura humana, en cuyo interior aparecen todas las zonas. Estas imágenes sirven como objetos de culto y recuerdan a los jainíes la importancia de realizar acciones que faciliten el renacimiento humano.
Templos e imágenes de culto
Los primitivos textos jainíes no cuentan nada sobre templos ni imágenes. Existen evidencias de devoción y culto que debieron desarrollarse a partir del siglo II a.C., cuyo centro de culto serían las imágenes de los tirthankaras o maestros, halladas en unas excavaciones en Mathura, al noroeste de la India.
Los templos son similares a los hindúes, pero tienen un santuario interior donde se encuentra una imagen de cualquiera de los 24 tirthankaras que preside la estancia desde un plano superior.
El zoroastrismo
La lucha del bien contra el mal
El zoroastrismo pone el acento en el libre albedrío del hombre para elegir entre el bien y el mal. El hombre tendrá que rendir cuenta de sus actos en el momento de pasar de la vida a la muerte.
El zoroastrismo es una religión fundada por Zoroastro (o Zaratustra), entre los años 700 y 600 antes de nuestra era y desarrollada a partir de sus enseñanzas en lo que ahora es Irán. Zoroastro era un sacerdote muy bien formado, instruido en la tradición religiosa de su pueblo.
En una primera fase, la religión antigua indoirania adoraba a las divinidades que guardaban y mantenían el "recto orden", y la estabilidad del universo y de la sociedad. Probablemente, durante el período de sus migraciones hacia el sur desde las estepas de Asia central, alguna de estas tribus se convirtió en ardiente devota de divinidades cuyas cualidades reflejaban mejor su propia edad heroica y aventurera, especialmente el belicoso y amoral Indra.
Zoroastro rechazó el culto a tales "dioses", a los que consideraba perversos, y restringía el culto a los morales Ahuras, como Ahura Mazda, Mitra y los Amesha Spentas.
Elementos religiosos
El zoroastrismo entiende el mundo como un escenario de guerra, limitado en el espacio y en el tiempo, en el que los poderes del bien y del mal pueden luchar hasta el fin. El destino de una persona depende de su elección entre el bien y el mal. La recompensa, según la elección, es el cielo o el infierno, "la casa de la vergüenza", un lugar de tormento. El zoroastrismo es una religión optimista.
Todas las criaturas y fenómenos del mundo, con excepción de los humanos, fueron creados por Ahura Mazda o por su maligno oponente, Angra Mainyu, y, por tanto, no se les puede ayudar a ser buenos o malos. Los elementos de la creación buena (como el fuego, el agua, la tierra, las plantas útiles, los animales benéficos y las personas justas) merecen reverencia. Los hombres son las únicas criaturas capaces de elección moral, y a cada individuo se le exige elegir en favor de Ahura Mazda, colaborando con ello a la derrota definitiva de Angra Mainyu.
Después de la muerte, el alma será juzgada en el puente Chinvat y enviada al cielo (temporalmente), al infierno o al purgatorio, en función del equilibrio entre sus buenos y malos pensamientos, sus palabras y las obras que haya realizado en la tierra.
Evolución
El zoroastrismo se desarrolló primero en Irán oriental, llegando a imponerse en las regiones occidentales gracias a la subida al poder de la dinastía aqueménida (559-323 a.C.). En este período se convirtió en la religión de un gran imperio, desarrollada como respuesta a las demandas de una fe imperial.
La victoria de Alejandro Magno provocó el fin de la era aqueménida, y propició el contacto de Irán con el pensamiento y la cultura helenística. Sin embargo, esta influencia fue superficial a causa de las hondas raíces en la cultura irania.
Más tarde, la dinastía sasánida (226-mediados del siglo VII d.C.), que se consideraba a sí misma como la defensora de la ortodoxia zoroástrica, intentó borrar de la fe todo rastro de influencia griega. Cuando los sasánidas fueron derrotados a su vez por los ejércitos musulmanes, el zoroastrismo empezó a quedar reducido a una religión marginal.
Las comunidades, en creciente disminución, no podían sostener la formación sacerdotal en interés propio, y el saber zoroástrico lo acusó. Enfrentados a esta amenaza, los sacerdotes pusieron por escrito todo lo que pudieron de sus tradiciones durante los siglos IX y X.
En el siglo X, un grupo de zoroastras se trasladó desde el noreste de Irán hacia la India, donde se les conocía con el nombre de parsis (persas).
Bajo el gobierno británico los parsis se convirtieron en una comunidad muy próspera, mantuvieron un estrecho contacto con la cultura occidental y tuvieron que responder a sus desafíos. Ejerció una notable influencia en el judaísmo y el cristianismo.
Bajo la dinastía Pahlevi (1926-1979), la posición social de los zoroastras iraníes experimentó una sensible mejoría. En la actualidad, el número de miembros de la comunidad parsi está disminuyendo de manera considerable, debido en gran parte a las emigraciones y a los matrimonios mixtos, mientras que el de zoroastras iraníes ha crecido de forma espectacular desde la revolución islámica, hasta el punto de haber tenido representantes en la asamblea (parlamento) de Irán.
El sijismo
La religión de los gurús
El objetivo de la tradición sij es propagar la armonía religiosa, trabajar por la paz, y ofrecer liberación espiritual a todo el mundo.
El sijismo es una religión fundada por el gurú Nanak (1469-1539) en el Punjab, al norte de la India, y combina elementos del hinduismo y el islam. Nanak presentaba que en estas dos religiones la verdad sobre Dios estaba oscurecida por el ritual, y propugnó que era más fácil acercarse a Dios mediante la meditación y la devoción individual que a través de ceremonias y rituales religiosos.
Se denomina religión de los gurús. Dios es el verdadero gurú, y su palabra divina ha llegado a la humanidad a través de los diez gurús históricos.
Los sijs creen en un Dios o "verdadero maestro" llamado Satguru, creador del mundo y de todas las cosas que hay en él, aunque ese Dios no sea visible en la creación. Por tanto, la voluntad de Dios ha de darse a conocer a través de hombres santos y sabios o "gurús". El concepto de gurú ha sido importante para los sijs en dos sentidos: representa la voz interior que guía y, a la vez, es la presencia de Dios. El espíritu y el título de gurú fueron heredados por nueve gurús consecutivos, que fueron sucedidos por el Adi Granth o libro sagrado de la religión sij. Representa a la autoridad suprema en la tradición sij. Recoge las obras de los gurús y, aunque no es humano, se le venera como tal. Comúnmente es conocido como Gurú Granth Sahib, y revela la verdad sobre Dios, el Ser primigenio, que ha sido verdadero desde toda la eternidad.
Los principales motivos que impulsaron su fundación son el deseo de estar más cerca de Dios y de la voluntad divina y el convencimiento de que el amor a Dios es imposible sin amar a todos los hombres (de ahí la necesidad de ser amable con los vecinos y compartir los frutos de las cosechas). Los individuos se rigen por el karma o karam, la ley moral sobre la causa y el efecto, y para obtener el renacimiento o la purificación deben pasar por cinco niveles.
En la doctrina sij existen dos emblemas especialmente populares y significativos. El primero es un símbolo de Dios, Ik Oankar, que combina el número "I" con la letra "O" de la palabra "Oankar". Se encuentra en la estrella del Mul Mantra, uno de los más importantes poemas sij, y significa la unidad de Dios. El segundo es la khalsa, que es un símbolo del sijismo. En el centro de este emblema hay una espada de doble filo, que está colocada en medio de un círculo en forma de aro de acero, a cada uno de cuyos lados hay una daga ceremonial sij (kirpan). La espada de doble filo simboliza el ideal sij del santo guerrero; el círculo representa la unidad de Dios y la humanidad, y las dos dagas ceremoniales aluden al equilibrio de los poderes temporal y espiritual. Este emblema, llamado khanda, se lleva en los vestidos, en las banderas de los templos sij y en el palanquín en el que se guarda el Gurú Granth Sahib.
La vida como sij
Por lo que respecta a la apariencia física, se aprecian los siguientes rasgos distintivos: el uso del turbante y los símbolos de las cinco K (como rasgos de observación en la disciplina de todo sij). El sij iniciado en la khalsa o comunidad debe llevar dichos símbolos en su atuendo; los no iniciados también pueden llevarlos como señales externas de pertenencia al grupo.
A continuación, se describe el significado de las cinco K. Kesh. Se debe mantener el cabello sin cortar (no sólo se refiere al pelo de la cabeza, sino al de todo el cuerpo). Kirpan. Espada corta o daga que simboliza la resistencia al diablo. Kara. Ajorca o brazalete de acero que se lleva en la muñeca derecha; no es ornamental sino funcional y plana. Simboliza la fe en Dios. Kangha. Peine que se lleva en el pelo para sujetar el moño y simboliza la higiene personal. El turbante que cubre el peine y el moño no es una de las cinco K, pero se ha convertido en un emblema de santidad sij. Kachh. Pantalón corto que se lleva como prenda exterior o interior (como parte de la vestimenta occidental) y simboliza la pureza.
Simbólicamente, las cinco K representan motivaciones para la disponibilidad inmediata en un tiempo de incertidumbre y peligro; funcionalmente, son distintivos de la identidad sij.
Otras normas de vida son, por ejemplo, no consumir carne de vaca y, si se consume, el animal debe ser sacrificado de acuerdo con la tradición islámica. Asimismo, se prohíbe tomar bebidas alcohólicas, fumar, robar y realizar apuestas.
La tradición sij señala cinco vicios particularmente nocivos: la lujuria o el deseo sexual indebido (infidelidad a la pareja); la ira, o cólera incontrolada; la avaricia, o persecución de los bienes mundanos por sí mismos; apego o adhesión a una persona o cosa de tal modo que impide la unión con Dios; y el egoísmo, la dependencia del yo en lugar de la fe en Dios. Estos cinco vicios conducen a una falta de control y a una espiritualidad imperfecta, mientras que lo que debe perseguirse es la capacidad de vivir en el mundo como un individuo puro, sin que le afecte la "suciedad" o las imperfecciones del entorno. La meta de la vida es vencer el vicio y conocer a Dios.
Respecto a la norma que debe regir en los templos, destaca la colocación del libro sagrado (Gurú Granth Sahib) en el centro del templo, a cuyo alrededor se arrodillan los miembros de la congregación, que deben ir descalzos y con la cabeza cubierta. Este libro también desempeña un papel muy importante en las ceremonias familiares (nacimientos, matrimonios, etc.).
Por lo que respecta al culto a los muertos, destaca el hecho de que el cuerpo es preparado por miembros de la familia, y debe llevar las cinco K. De acuerdo con la costumbre india, la incineración se realiza el mismo día de la muerte, o al día siguiente cuando el fallecimiento ocurre al final del día. Las cenizas se esparcen en un río cercano. Después se lee a intervalos el Gurú Granth Sahib entero. Al final de la lectura (nueve días más tarde) se celebra una ceremonia con toda la familia, que termina con el reparto de comida especial. Fuera de la India las ceremonias pueden adaptarse a las costumbres locales.
Lugares sagrados: Amritsar y el Templo Dorado
La forma sij de entender la vida está íntimamente relacionada con la identidad del Punjab. En esta región se encuentra la ciudad de Amritsar y su Templo Dorado que, a pesar de la actitud un tanto ambivalente de los sij hacia la peregrinación, se han convertido en lugares de peregrinación para los sij de todo el mundo.
El Templo Dorado, erigido en el centro del estanque sagrado (denominado Estanque de la Inmortalidad), es especialmente sagrado para los sij; bajo su cúpula de oro y cobre se guarda el libro sagrado de los sij, el Adi Granth.
La ciudad de Amritsar fue el centro del imperio sij en el siglo XIX, y hoy lo es del moderno nacionalismo sij.
El asalto al Templo Dorado por soldados indios durante su ocupación por radicales sij fue una de las causas del asesinato, en 1984, de Indira Gandhi por sus guardaespaldas sij.
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